Bukhara: ciudad persa con numerosos monumentos históricos

Por Silvia Franchi.

 Desde Shaskrizabs, ciudad llena de historia que hemos visitado, nos dirigimos hacia Bukhara (o Buxoro en uzbeco). Encontraremos monumentos históricos notables y curiosidades en cuanto a costumbres y artesanías.

Bukhara fue capital del Imperio Samánido y lugar de nacimiento de su Kan, Iman Bukhari. Es la segunda ciudad en población de Uzbekistán, después de Tashkent, con 247.000 habitantes. En esta región se habla más el idioma Tajiko, similar al turco. La ciudad, con sus mezquitas y madrazas, fue declarada patrimonio cultural de la UNESCO. Es de origen medieval y en ella dejaron su impronta los mercaderes de la zona de lo que hoy es Pakistán, ya que pueden observarse influencias indias en su arquitectura, mezcladas con las musulmanas.

El recorrido se puede comenzar visitando el Mausoleo de Ismail Samani, quien asienta la religión musulmana en el siglo IX y es el fundador de la Dinastía Samánida. El mausoleo es de una arquitectura única, realizada en ladrillos de barro, tiene forma de cubo con una cúpula muy bien lograda. En esta ciudad llueve poco, por lo cual los antiguos monumentos hechos en adobe se conservan perfectamente.

El ensamble de los ladrillos de la cúpula han sido trabajados geométricamente y conforman una estructura perfecta.

Cerca de allí se realiza un encuentro de criadores de palomas y cotorras  los días domingos, solo para hombres, en las que intercambian conocimientos acerca de estas aves y a su vez se realiza compra-venta. Es una curiosidad para el visitante.

Los mercados de grandes dimensiones y con oferta de todo tipo de alimentos, carnes, especias, panificados, frutos secos, comidas hechas, tienen un atractivo especial. En Uzbekistán se come mucha carne: vaca, cordero, pollo, cabra o camello, por lo cual los niveles de colesterol de su población suelen ser altos, así como las enfermedades coronarias.

El próximo espacio cultural es la visita a la mezquita Kalan, muy pintoresca y en la que varias veces al año se congregan muchos fieles, en celebraciones religiosas a las que no pueden faltar. Hay un estanque frente a ella.

La mezquita tiene importantes columnas realizadas en madera labrada  y su interior está finamente decorado con motivos islámicos. Los techos de la entrada están realizados en maderas labradas y pintadas.

El palacio es otro lugar histórico imperdible, rodeado de una muralla impresionante y muy bien conservada, que protegía de cualquier invasión enemiga, una verdadera fortaleza.

En su interior no ha quedado mucho, hay una escalera que conduce al trono del Kan, detrás un tapiz en el que se observan los pájaros de la felicidad, los pavos reales, de indudable origen hinduista.

Otro hito es la mezquita Bolo Hauz, un complejo de generosas dimensiones, junto a la escuela coránica. No se puede acceder a su interior, pero vale la pena visitarla y observar sus exteriores.

También se puede ver el minarete Kalyan, detrás de la mezquita. Se lo conoce como la Torre de la Muerte, según la leyenda, pues se trataba del lugar en el que se ejecutaba a los criminales arrojándolos desde la parte superior. Luego desde allí se llamaba a los fieles para la oración  Es una torre de ladrillos que se va afinando hacia arriba, desde la cual se puede ver a los lejos, por su altura de 45 metros.

Bukhara concentra un centro de artesanos  que ofrecen sus obras en metal, madera o cerámica, emplazado en lo que en la antigüedad fue una madraza o escuela coránica. En pequeños puestos se ofrecen joyas realizadas en plata, vestidos bordados, túnicas de seda, ruanas de lana cachemira con diseños florales, y otras en lana que emula al jackard. También  se ofrecen innumerables diseños en foulards, sombreros uzbecos y una variedad  de instrumentos musicales, tanto de cuerdas como de percusión, que vienen de tiempos inmemoriales, con muchas mixturas por ser una ciudad muy importante dentro de la Ruta de la Seda, atravesada por diferentes culturas.  También se ofrece un show de música típica de la región y una cena deliciosa, con platos diversos, contando con la excelente atención que tienen los uzbecos hacia los visitantes.

La familia es la base de la cultura uzbeca, tratan muy bien a los niños y se los ve pasear con abuelas y madres por  las calles y laberintos soleados de Bukhara.