Hoy es el cumpleaños N° 59 de Diego Armando Maradona, una de las personalidades argentinas más destacadas del Siglo XX que genera amor y rechazo por igual.

Por Matías Pacho, integrante del Movimiento de Liberación Maradoniano.

Manu Chao afirma que, si tuviera la posibilidad de ser Maradona, viviría como quien hoy está entrando a su último año con cincuenta y. Pero como qué Maradona: ¿el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos? ¿el de los años oscuros de droga? ¿el que se mata por Dalma y por Giannina? ¿el que tardó años en reconocer a sus otros hijos? Así podríamos seguir muchos más porque, como enumera Ernesto Cherquis Bialo, “Hay, por lo menos, ocho o nueve Maradonas” (aunque, creo, son muchos más).

El Diego es un combo completo que se reversiona cada día: que la actualidad lo encuentre ligado a Gimnasia y Esgrima La Plata no implica que mañana no sea Estudiantes. Difícilmente pueda ocurrir, pero en los mundos de Maradona todo es posible.

Las ambivalencias y contradicciones forman a Maradona. No entenderlo es un problema nuestro, no de él. El problema es que aquellos que no lo entienden levantan su voz con tono moralista para condenarlo, casi siempre, a su vez, mezclado con un odio de clase: ¿cómo un negro de Fiorito va a sentarse en las mejores mesas del mundo, rodeado de los mejores comensales, sólo por patear una pelota y, encima, drogándose? Vaya uno a saber desde qué lugar opinan y qué tan correcto es su accionar diario para hablar de Maradona de esa manera.

De las miles de frases marca registrada de Maradona, hay dos frases que despejan esta discusión:

“Todo lo que hice fue con dinero que gané limpiamente. Por otro lado, si soy contradictorio, ok, ¿Y la historia argentina qué?”

¿Acaso nadie ha actuado contradictoriamente con lo que siente o piensa? ¿Acaso aquello que en un momento nos parecía una verdad absoluta, con el paso del tiempo, no nos ha resultado, al menos, discutible? Entonces, ¿por qué tendríamos que pedirle coherencia total a Maradona?

“Déjenme vivir mi vida, yo no quiero ser ejemplo de nadie”

Maradona no es ejemplo de nuestra sociedad porque él se puso ahí. Maradona es ejemplo producto de una construcción mediática que, apoyada en sus logros deportivos y en su ascenso social, encontraron una figura para resaltar y configurar como un ideal de argentino. El tipo nunca se propuso ser ejemplo de nadie: le tocó esa condición.

Ahora bien, pese a que no quiera ocupar ese lugar, muchos lo tenemos como eso porque, como dice Dolina, en un mundo que aspira a un 4 para zafar Diego era el 10.

 

Es por eso que somos tantas las personas que lo amamos y lo tenemos como ídolo. Porque el tipo nos inspira a que hay que dar pelea hasta el final, que no hay que bajar los brazos, que hay que sobreponerse, incluso cuando tenés a todos en contra. Y nos recuerda, por sobre todas las cosas, que podemos cometer errores en cada momento y que siempre hay tiempo para repararlos.

Al que no lo entienda, le pido, al menos, que no cargue contra Maradona. Déjenlo disfrutar de su cumpleaños -y de su vida- porque seguramente conozcan a alguien a quien Maradona lo hizo muy feliz, y eso no es poco. Sepa, a su vez, que somos muchos los que, si fuéramos Maradona, viviríamos como él.

¡Que los cumplas muy feliz, Diego! Gracias por hacerme tan feliz.