El capitán de navío retirado Washington Bárcena, comandante del ARA Bouchard, uno de los dos destructores que intervino en el rescate de los náufragos del crucero General Belgrano en 1982, dijo que el hundimiento del buque en el contexto de la guerra por Malvinas significó “un golpe muy grande” que causó “un gran dolor” y “costó mucho materialmente y espiritualmente”. 

El capitán de navío retirado Washington Bárcena, comandante del ARA Bouchard, uno de los dos destructores que intervino en el rescate de los náufragos del crucero General Belgrano en 1982, dijo que el hundimiento del buque en el contexto de la guerra por Malvinas significó “un golpe muy grande” que causó “un gran dolor” y “costó mucho materialmente y espiritualmente”.

En diálogo con Télam, al cumplirse mañana 38 años del hundimiento, Bárcena contó que el destructor a su cargo rescató 69 náufragos del General Belgrano, en operativos que se extendieron durante cuatro días, con temperaturas bajo cero.

“Estábamos a siete mil yardas del crucero y escuchamos un golpe muy muy grande, verificamos la posición del crucero y no se movía. No vimos nada raro, solo vimos con prismáticos especiales que la proa del crucero estaba totalmente deformada”, relató el comandante del destructor ARA Bouchard -en ese entonces de 44 años-, al recordar el día del ataque, registrado el 2 de mayo de 1982 a las 16.”Vimos dos bengalas que tiraron desde el puente de señales, se cortaron las comunicaciones y no podíamos hablar con ellos”, contó el militar retirado y agregó: “No vimos humo ni nada, los impactos fueron debajo de la línea de flotación”.

El rescate

A raíz de la presencia del submarino británico en la zona, la embarcación a su cargo, con 334 tripulantes a bordo, tuvo que esperar para aproximarse al crucero, y recordó que el destructor llegó al día siguiente al lugar donde estaba el Belgrano.

“Íbamos informando a la Armada lo que habíamos visto. A las 17 el crucero estaba prácticamente desapareciendo de la superficie. Al otro día a la mañana ya estábamos en la zona y empezando el rescate, con condiciones meteorológicas muy adversas, con mucho viento y corrientes”, recuerda.

En la continuación de su relato, Bárcena manifestó: “Pasamos primero por el lugar del hundimiento, vimos una mancha de petróleo, y ahí, por la dirección del viento, de las corrientes, intuimos donde estaban las balsas para el rescate”.

“Tuvimos que hacer el rescate navegando, para que no se fundan los motores” de la embarcación en la que se encontraba”, contó. “Fue tremendamente duro, muy difícil…alcanzamos a rescatar 69 náufragos”, dice.

A 38 años del acontecimiento, el comandante del destructor ARA Bouchard consideró que “una enseñanza que sacamos fue la importancia de que los náufragos estaban de a varios y no solos; los que encontramos solos, estaban fallecidos, en cambio, los que estaban con otros, se salvaron”.

“El hundimiento fue un golpe muy grande, pero fue una acción bélica, de guerra, que nos costó mucho materialmente y espiritualmente, un gran dolor”, concluyó su testimonio.