El miércoles de la semana pasada la perito y diplomada en Psicología Forense, Virginia Creimer, efectuó una denuncia penal por abuso sexual contra el juez del fuero Civil de La Plata, Juan José de Olivera. La misma se llevó a cabo ante el gabinete de Delitos Sexuales de la DDI de nuestra ciudad. A partir de dicho momento, la presentación judicial tomó estado público a nivel nacional. Pero desde el último sábado (11 de enero) la causa no tiene fiscal y el Departamento Judicial del distrito donde ocurrió el hecho fue eximido de hacerse cargo de la investigación.

Por Facundo Benítez y Leonel Sánchez Alpino.

En el ámbito de la Justicia y de las Ciencias Médicas, Creimer es considerada “una eminencia”. Su trayectoria profesional incluye publicaciones académicas, como el libro “La ciencias forenses y los Derechos Humanos en la Argentina”, y ha sido autora del protocolo de femicidios y feminicidios en la investigación criminal en la autopsia que se utiliza en toda Latinoamérica. Como perito, adquirió renombre federal cuando en 2016 le negó la prisión domiciliaria al genocida Miguel Etchecolaz; antes ya había sido víctima de amenazas mafiosas tras su testimonio en el juicio contra Luis Patti.

La Doctora le concedió una entrevista a este diario para hablar no solo sobre la denuncia que realizó la semana pasada, sino también en relación a la Justicia, el poder y los medios.

DCC- ¿Cree que existe un comportamiento estructuralmente machista en el ámbito de la Justicia?

V.C- Dentro de lo que son las estructuras en general, el Poder Judicial es una de las cuales el machismo está más profundamente arraigado. Porque es verticalista, no se renueva habitualmente, y donde el patriarcado atraviesa no solo a varones sino también a mujeres: esto se puede observar en las conductas, en los fallos, en la recepción de denuncias, en las sentencias, en la falta de credibilidad a las víctimas. La actitud machista que ejerce el sistema no solo es abrumadora, injusta, condicionante para los fallos, sino que eyecta del sistema a las víctimas, porque le cierra la puerta en la cara. 

DCC- En su caso, sin ir más lejos, existe una demora en ver quien investigará la causa ¿Cree que tiene que ver con esa actitud machista que describe?

V.C- En el caso mío, el primer fiscal que tenía que actuar se excusó (Marcelo Martini), entonces la causa pasó a la Fiscalía General, y decidió que no había ningún fiscal dentro del Departamento Judicial La Plata (DPJLP) en condiciones de investigar este caso. Por ende, se lo va a pasar al Procurador, para que él decida en qué Departamento Judicial se puede llegar a investigar este caso. La excusa que utilizó Martini es válida ¿Pero en toda la Fiscalía General del DPJLP no hay un solo fiscal, una sola fiscal, que tenga lo que hay que tener para investigar a un Juez?  El patriarcado, la protección del varón, está enquistada dentro del Poder Judicial en general y del Ministerio Público en particular.

DCC- ¿En La Plata existe algún área específica que se ocupe de este tipo de casos?

V.C- Si, en el Departamento Judicial hay una Fiscalía especializada en violencia de género, entonces con más razón no me pueden decir que hay que sacar la causa de acá porque no hay fiscales que investiguen, estoy segura que hay y que están capacitados. Pero desde la Fiscalía General esto lo descartaron. Acá surge otro problema más, y es que el padre del denunciado es el Subprocurador de la provincia de Buenos Aires. ¿Entonces qué van a decir el resto de los Departamentos Judiciales? ¿Que como dependen directamente del Subprocurador tampoco se pueden expedir? De está manera a mí me están dejando huérfana de justicia. 

DCC- ¿Tiene esperanza de que este escenario que describe pueda revertirse en los próximos años? 

V.C- Yo llevo más de 20 años en relación con el Poder Judicial, algunas cosas han cambiado, pero el gran problema es cuando los cambios son cosméticos, son de forma y no son de fondo.

Los cambios más allá de que tienen que venir con la estructura, tienen que venir con las personas, hay fiscales y hay jueces y juezas que son profundamente machistas. Lo he vivido en innumerables juicios orales, en los cuales hay una suerte de presión, donde me han prepoteado los magistrados cuando yo estoy haciendo una declaración científica de las lesiones que encuentro en una víctima de, por ejemplo, abuso sexual en la infancia. Hay una suerte de justificación del accionar del abusador en casi todos los jueces, por lo menos los que hace demasiado tiempo que están ahí y que no se han prestado a una capacitación. Si vamos a hablar de capacitar en género a los funcionarios, claramente esto tiene que llegar al Poder Judicial para que ésto pueda empezar a revertirse.

 (Foto: ANRED)

DCC-  Respecto al rol de la prensa ¿Cuál considera que son sus aspectos positivos y cuáles los negativos en la actualidad?

V.C- Como positivo puedo señalar que he sido muy bien tratada por muchos medios y yo respeto al periodismo como tal porque considero que, además de todas las funciones sociales que cumple, es protector. En los casos en los que a mi me han amenazado de muerte en reiteradas oportunidades, el periodismo salió a difundir. Y en lugar de esconderme yo abajo de la cama, los periodistas lo hicieron público, y eso te protege porque reduce las posibilidades de que te hagan algo.

Dentro de lo negativo, considero que, en los casos de abuso sexual, parece que existe una especie de “abusómetro”, empezamos a medir “que tan abusada fue la víctima” para tomarla en serio o no. En mi caso, por ejemplo, aparecen en muchos portales periodistas que dicen “yo no le creo”, pero no es una cuestión religiosa ni de fé, es una cuestión de evidencias, la ciencia establece que si el relato desde el punto de vista del análisis psicológico cumple con ciertos parámetros de estabilidad, es creíble. Si existen lesiones en coincidencia con el relato, tiene que ser más creíble aún. Y, sin embargo, lo primero que algunos medios preguntan es “¿Vos que tenías puesto?” y a quien le importa. En esos casos hay una irresponsabilidad.

La participación del periodismo en este tipo de investigaciones es fundamental, pero un periodismo serio, capacitado, comunicadores, no deformadores de la realidad, sino realmente comunicadores. Algunos periodistas no tienen en cuenta la importancia del trabajo que ejercen, son fundamentales, son una herramienta necesaria para poder esclarecer muchísimos casos, podríamos trabajar también desde lo interdisciplinario en forma conjunta para esclarecer los casos. Sin tener que hacer un show mediático y “reventar” a las víctimas.

DCC-  Ese show mediático repercute en la opinión pública ¿Considera que muchas veces existe falta de empatía hacía la víctima en la sociedad?

V.C- Si, sucede. Y en realidad hay que pensar, casi por sentido común, que una víctima no va y se somete a pasar por exámenes médicos, por testimoniales, por estudios psicológicos, y tampoco va y se presta a pasar por distintos canales teniendo que contar todo lo que le pasó, porque busca obtener un rédito. Pasemoslo a mi persona: ¿Que me puede sumar tener que exponerme en los medios a contar esto horrible que me sucedió? Soy una mamá, soy una hermana, soy una hija, que está reventandose frente a las cámaras, no tiene nada de bueno eso. Mis hijos no quieren verme llorando en la televisión y tienen razón. 

Entonces lo hago porque siento que al menos si me expongo denunciando lo que me pasó, no va a haber otra víctima de este tipo. Porque detrás de un caso de abuso sexual de estas características, existe un caso de abuso de poder, que reside en el sentir que se tiene la impunidad de convertirte en cosa. Se creen intocables, y exponerlos sirve para que eso ya no pase.

DCC-  Dada la gravedad de su caso ¿Espera que la parte acusada no pueda continuar ejerciendo como juez?

V.C- Trato de ser optimista, quiero pensar que la Suprema Corte de Justicia no va a querer mantener a un Juez que esté denunciado por un delito tan grave. Y además de eso, no es solo el abuso y las lesiones contra mi persona, sino que aparecieron mujeres que no se habían animado a hacer la denuncia en su momento por esta impunidad que mencionaba, que fueron víctimas de él en la Universidad, porque es docente y para colmo da clases en un curso de género. Y también aparecieron funcionarias y empleadas del Ministerio Público que fueron víctimas. No soy yo sola, espero ser la última, antes de mí hubo un montón de gente. Quiero pensar que la Suprema Corte de Justicia no va a dejar que esto quede impune.

Esto va más allá de mi persona. Por mi profesión yo tengo muchas más herramientas que muchísimas víctimas y aún así el Poder Judicial del Departamento Judicial de La Plata me da la espalda porque considera que no hay quien lo investigue ¿Que le queda al resto de las víctimas que no pueden protestar o no tienen los elementos?