Su evolución

Siglo XX y XXI

Por Silvia Franchi. 

La Segunda Guerra Mundial dejó intenso dolor en toda Europa, pérdidas irreparables, ruinas, corazones destrozados por los quebrantos y muertes de los seres queridos que estuvieron expuestos en el frente de batalla. Miles de mujeres y niños quedaron a la deriva, muchos emigraron y otros con gran coraje decidieron quedarse. Los napolitanos todavía rescataban el aroma de los limones, las tradiciones, la pasta, la albahaca, la música y la esperanza de recuperarse desde las cenizas, como el Ave Fénix.

Paradójicamente, la época de posguerra está considerada como el segundo momento de oro de la canción napolitana. Las canciones estaban impregnadas de dolor y amargura, teñidas de desesperanza como Monasterio ´e Santa Chiara de Michele Galdieri en la letra y Alberto Barberis en la composición musical o Luna rossa de Vincenzo De Crescenzo y Vian.

Otras canciones conservaban el humor y el optimismo como Tammurriata Nera, interpretada con enorme gracia y humor por Renato Carosone. La canción relata una historia muy común en tiempos de posguerra, se trata de una mujer que ha tenido un hijo, una criatura negra, Niro Niro. La madre lo llama Giro, Ciccio o ´Ntuono, pero siempre es negro, porque fue concebido con un soldado norteamericano de color, que pasó por Italia al final de la guerra cuando llegaron las fuerzas liberadoras, y luego partió. De esa unión nació el niño negro. Carosone enriqueció la canción napolitana con su experiencia como pianista clásico y con ritmos procedentes del jazz, la música latina y africana, creando una nueva música de macchietta desenfadada y bailable, de gran éxito internacional. Carosone interpretaba las letras de su compañero Nisa (Nicola Salerno).

Con distintos matices la canzone napolitana sigue su curso, y en la década de 1960 el Festival de Nápoles alcanza una época de esplendor y gran popularidad. El género se difunde por toda Italia y entre sus intérpretes se destacó Pepino di Capri, quien realizó una fusión entre la música italiana con ritmos de otras culturas. Mientras tanto, la canzone convivía con la Nuova compagnia di canto popolare, que mantenía las formas tradicionales propias del género.

El Festival con el transcurso del tiempo se fue deformando, convirtiéndose en un evento de excesiva comercialidad que bajaba la calidad de las interpretaciones en detrimento del género que tanto había representado a su pueblo, siempre orgulloso de sus grandes y talentosos intérpretes. Así fue que en 1971 se celebró por última vez. Se rescataron algunas grabaciones discográficas, con lo cual la canzone pudo sobrevivir en tiempos de zozobra y aparecían antologías tanto pasadas como presentes. Nuevos autores y grupos comenzaron a fusionar la música napolitana con nuevos géneros.

Durante la década de 1980 triunfa la música melódica y la canzone no tuvo continuadores, solamente algunos nostálgicos que en los distintos pueblos trataban de mantener viva la tradición.

En la década de 1990 Los Tres Tenores, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras alcanzan un éxito fenomenal con gran llegada al público en general, no solamente el melómano, y difunden las óperas más conocidas coronando sus presentaciones con canciones napolitanas. El público ha ovacionado con enorme emoción las interpretaciones de O sole mio, Torna a Surriento, Mamma, O surdato ´nnammurato y otras, con gran fervor interpretativo. Luego se sumó Andrea Bocelli como sucesor. Todas estas voces inolvidables seguirán en el corazón del público por su calidad, por su color y por su gran calidez.

Los tres tenores: Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y Jose ...

El género no está dispuesto a abdicar. Desde 2007 hasta el presente la difusión de programas televisivos que le dan la oportunidad a cantantes absolutamente desconocidos y sin recursos para llegar al gran público o a las distribuidoras discográficas, se convirtió en un fenómeno internacional. En Estados Unidos el programa “American Idol” le permitió a muchos intérpretes realizar su sueño de llegar a la fama, en Inglaterra “Britain´s Got Talent” le dio la oportunidad de revelarse como eximia cantante a Susan Boyle y algunos otros. El formato de estos programas se difunde a nivel mundial, desde Corea hasta Argentina con sus versiones locales.

En Italia “Ti lascio una canzone” (Te dejo una canción) no se quedó atrás. Surgen tres voces adolescentes: Piero Barone, nacido en Agrigento (Sicilia) en 1993, Ignacio Boschetto nacido en Bologna en 1994 y Andrea Ginoble nacido en Abruzzo en 1995. Revelan excelente calidad interpretativa, hermosa coloratura y tanta juventud. A la compañía discográfica se le ocurre que formen un grupo, que ellos desearon llamar “Il volo” (El vuelo), porque cantar les permite volar. Estos adolescentes interpretan lo que hoy se llama  pop lírico. Han realizado presentaciones en el anfiteatro L´Arena de Verona, en Los Angeles, en numerosos programas televisivos, hasta Plácido Domingo se ha declarado “fan” número uno de Il Volo. En muchas ciudades europeas y latinoamericanas tienen seguidores jóvenes que los adoran; también los entrados en años los veneran, porque despiertan gran emoción y profesionalismo en cada entrega musical. La frescura de su juventud, los gestos puros, la alegría de vivir y la impronta de músicos que prometen renovar un género que nunca morirá.

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