El Presidente de Brasil no logra contener los múltiples frentes políticos abiertos, mientras la curva de contagios de coronavirus lo potencian las críticas hacia su gestión, y el proceso de remoción gana más adeptos. 

Jair Bolsonaro, nuevamente es el eje de las críticas después de la difusión de una serie de vídeos por parte de la Corte Suprema del país, en donde se lo ve insultando a dos gobernadores, y admite maniobras de interferencia en el cuerpo investigador para proteger a su familia y amigos.

Con tres bloques de más de 20 minutos, la cabeza del gobierno central de Brasil tambalea una vez más, ahora por la crisis institucional que libró a partir de los vídeos en donde Bolsonaro llama “bosta” a los prefectos de Río y Sao Paulo, hoy transformados en enemigos públicos del mandatario por las medidas de confinamiento adoptadas ante el avance del covid-19, que provocó el colapso del sistema sanitario local.

“¡Esos tipos quieren nuestra libertad! Eso es una verdad. Es lo que esos tipos hicieron con el virus, esa bosta de gobernador de Sao Paulo, ese estiércol del de Río de Janeiro”, despachó el ex militar.

El registro audiovisual de la reunión de gabinete, y que potenció la renuncia del superministro de Justicia, Sergio Moro, también muestra a un Bolsonaro apoyando una flexibilización de la tenencia de arma: “Quiero al pueblo armado, así ningún hijo de puta podrá imponer una dictadura”.

En tanto, una de las primeras reacciones después de los videos se dio en la propia Corte Suprema que pidió a la Procuración General que entable una causa contra el presidente por “delitos insinuados” en sus dichos. Además, se aceleran los pedidos por el inicio de un impeachment en el Congreso.

“Están hinchando las pelotas del Supremo (la Corte) para abrir un impeachment, porque no presenté el examen del virus. Si quieren tomar medidas, ahí vamos a tener una crisis política. No voy a meter el rabo entre las piernas. Estupideces no”, manifestó el Bolsonaro.

También, los bloques de vídeo permiten ver uno de los cruces entre Moro y el mandatario de ultraderecha: “hay ministros de los que solo se dicen cosas buenas. A ellos se les avisó, pierde aquel ministro que fuera elogiado por Folha (de Sao Paulo) o por Globo”, y adelantó “despierten para la política y expónganse. Al final de cuentas el gobierno es uno solo. Si yo caigo, cae todo el mundo. Y si un día tengo que caer, que sea por una bandera justa”.

Mientras tanto, Brasil sigue sumergido en una crisis sanitaria por el Covid-19. A partir del último reporte, en donde superó los 330 mil casos positivos, se convirtió en el segundo país del mundo con más afectados por el coronavirus. En la plana política, la aceleración en la curva provocó la salida de dos jefes de la cartera sanitaria.