Sociedad

¡Vivo lo queremos!

¡Vivo lo queremos!

Por Catalina Caminos. Docente en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, referente de la agrupación Sentimiento Nacional y candidata a Concejal suplente por Unidad Ciudadana.

A principio de mes, exactamente el 1 de agosto, mientras reprimían nuevamente la comunidad Mapuche Lof Cushamen en Chubut por exigir la libertad de Facundo Jones Huala y llevar una pelea por el derecho a la tierra, la gendarmería se llevaba a Santiago Maldonado, quien desde ese día no volvió a aparecer, ni se sabe nada acerca de él.

La comunidad Cushamen, junto a otras comunidades y organizaciones sociales de la zona, viene desarrollando una lucha muy fuerte y larga contra la privatización y la comercialización de la tierra en defensa del derecho al acceso público y comunitario del hábitat. La pelea que están llevando a cabo en esa comunidad se figura principalmente en el grupo empresarial Benetton. Dicha corporación empresarial tiene más de 880 mil hectáreas en la Patagonia (Santa Cruz, Río Negro y Chubut), el 98% de sus acciones son de capitales Italianos, además, dentro de su conglomerado también es dueña de una megaminería en Canadá que posee concesiones en Argentina.

El problema de la tierra es el tema central que corre sangre y opresión a los pueblos originarios del sur, pero también que corre rebelión. En particular, al haber vivido gran parte de mi vida en Bariloche, y tener muchos afectos allá, Santiago me conecta con muchos relatos y recuerdos. Relatos sobre los debates entre docentes, padres y madres del Bolsón respecto a las implicancias de las visitas escolares al museo de Leleque de Benetton.

Santiago, me reencuentra con el sur desde mis años escolares y del secundario, teñida de vínculos de compañerxs o algún que otro profesor de descendencia mapuche, la escuela donde cantábamos cinco siglos igual para izar la bandera, pero también la lucha por la defensa de la tierra y del medioambiente eran parte de las movilizaciones callejeras de ese entonces. En el verano me acerqué a llevar la adhesión y solidaridad de Sentimiento Nacional con el campamento en el Bolsón en defensa del agua y de la tierra, que se instaló luego de la represión en Cushamen en enero de este año. La desaparición de Santiago tiene atrás una pelea más larga y contra grupos concentrados extranjeros de enorme poder.

Otra bronca que nos generó salir a las calles, movilizarnos y solidarizarnos, no sólo es porque no podemos permitir ni un solo desaparecido en nuestro país, sino las declaraciones hipócritas y sínicas del gobierno. Las declaraciones de la ministra de seguridad Patricia Bullrich diciendo que la gendarmería actuó de manera protocolar y democráticamente, es defender la violencia represiva e ilegal por parte de la fuerza militar del estado. Decir que Santiago no está desaparecido, sino que se extravió, linda con el cinismo y es una falta de respeto a la población de este país. Como decía en una charla Rinesi es un escándalo nacional que haya un desaparecido y no pude pasar por alto y exigimos que el Estado de una respuesta inmediata y haga aparecer con vida a Santiago.

Vivimos en un contexto de avanzada neoliberal contra los derechos que pudimos llegar  a lograr durante décadas de lucha y gobierno popular. Con el apoyo de un importante y poderoso sector del Poder Judicial y la protección de grandes medios de comunicación, el gobierno ataca al trabajo, la educación, la salud, la ciencia, el derecho a la huelga y a la protesta. El Estado gasta millones en armamentos y efectivos para la represión al pueblo, mientras que los índices de desempleo y pobreza se encuentran en alza.

Esta desaparición forzada, se suma a los presos políticos como Milagro Sala, quien hace un año y medio se encuentra privada de su libertad sin nada que se le compruebe. Se reprime con frecuencia la protesta social. La desaparición de Santiago es una nueva deuda de la democracia, como Miguel Bru, Luciano Arruga, Julio López, Johana Ramallo, y todos lxs compatriotas que mueren a manos de la policía, del patriarcalismo y las políticas de hambre y exclusión.

Hace  veinte años que ya no vivo en el sur, pero la pelea es contra los mismos grupos empresariales y las problemáticas son semejantes. Tal vez lo que se puede señalar de nuevo, es la organización y visibilización de dicha pelea. Hoy demuestra tener mayor crecimiento, organización politización y movilización la lucha de los pueblos originarios en la patagonia; y es por eso que incomoda al gobierno y a los grandes grupos empresariales. Pero también es cierto que no sólo es por el gran avance de la organización social que existe en el sur y en el país, sino porque existe un gobierno que defiende a los grupos empresariales y no tiene problema en avanzar en detrimento de los derechos sociales, principalmente sobre aquellos que son más vulnerables. Es por eso que es central confluir en unidad entre las diferentes luchas que hoy se están desarrollando en el país, la defensa y el respeto de los derechos humanos, de la integridad de las personas es de los principales valores que no podemos dejar avasallar y es imperioso que el gobierno se expida frente a la desaparición de Santiago Maldonado. Nos encontramos en un proceso de organización muy intenso de la resistencia, pero también de una ofensiva enorme del capital, por lo cual el momento requiere de realizar grandes esfuerzos por la unidad popular.