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Un dolor de ojos

Un dolor de ojos

 Estudiantes cayó ante Banfield por 1-0 como local, en su primera presentación en la Copa de la Superliga, mostrando una de las peores versiones de los últimos años.

Por Francisco Gil.

Se esperaba un buen partido. Un historial parejo (ahora empatado), posiciones similares en la tabla y estadio con las dos hinchadas. Pero poco fue lo que pudo disfrutar la gente de Estudiantes en la tarde de ayer, en lo que fue el partido de ida por los 16avos de final del nuevo certamen de la Superliga ante Banfield.

Errores infantiles y “bloopers” repetidos a lo largo de todo el encuentro, intrascendencia en todas las líneas, imprecisión que parecía exagerada, jugadores constantemente quedando en off side y un saldo final de seis amonestados fue el partido que le entregaron a su público los jugadores de Gabriel Milito.

Desde el comienzo se los notó erráticos, sobre todo en la defensa. Ante la imposibilidad de avanzar en el ataque, debido al inexistente desmarque de los jugadores, las opciones fueron siempre dos para la línea de fondo: o dividirla a cualquier parte con pelotazos a la nada; o tocar entre ellos hasta que un delantero de Banfield les de algún susto por estar siempre al límite de perderla. Pero el patrón común de juego parecía ser ese: sacarse la pelota de encima.

El gol de la visita llegó a los 29 minutos del primer tiempo en los pies de Julián Carranza, luego de una gran atajada de Mariano Andújar que, tras el rebote no llegó, a pesar de la estirada, a la pelota que había rebotado en el atacante del Taladro.

A pesar de que situaciones no faltaron (un minuto después del gol se perdió el empate Mariano Pavone), la gente en el Estadio parecía vivir un calvario. Los pases a la nada y las jugadas frustradas eran una constante, junto con las infracciones, tendencia que se acrecentó en el complemento, cuando Estudiantes empezó a desesperase e intentar llegar como sea.

Los palos salvaron en tres ocasiones al equipo y a los jugadores que regalaron la pelota en varias oportunidades, dejando mano a mano con Andújar a los jugadores de Banfield. Fue, sin dudas, una tarde para el olvido para Estudiantes, en una de sus más pobres presentaciones en los últimos años.

Con seis amonestados y un nivel general de juego muy bajo, Milito se vio obligado a realizar cambios, pero éstos no lograron cambiarle la cara al partido. El primero en ingresar fue Edwar López por el “Tanque” Pavone. El colombiano sigue sin poder demostrar y no aporta mucho al equipo.  Luego Nahuel Estévez ingresó por Rodrigo Braña. El “Chapu” no tuvo su mejor tarde. Por último, Mateo Retegui entró por Matías Pellegrini, el joven de Magdalena que hace algunos partidos que no demuestra la jerarquía que lo caracteriza.

Sorprendió en el DT que no haya optado por Manuel Castro, uno de los pocos que mantiene un buen nivel. El uruguayo no tuvo ni un minuto en cancha ayer. También llamó la atención que los cambios no alteraban la formación, sino que reemplazaban la posición del saliente y continuaban en cancha muchos jugadores amonestados. Además, el cambio de Pellegrini fue de último momento; Milito declaró que iba a salir la “Gata” Fernández (que demostró muy poco), pero el juvenil sentía molestias.

Ahora, Estudiantes viajará hasta el sur del conurbano bonaerense para tratar de revertir el 1-0 abajo, en el partido de vuelta ante Banfield, donde podrá asistir la parcialidad pincha. Si no logra ganar por más de dos goles, puede quedar eliminado de la competencia.