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The Irishman: Al Pacino y Robert De Niro

The Irishman: Al Pacino y Robert De Niro

Como bien anunció Netflix a principios del 2019, en algún momento del mes de septiembre estrenará “The Irishman”, una producción realizada  por la plataforma de streaming dirigida por Martin Scorsese. Aunque no solo la presencia del director es lo atractivo, ya que el elenco cuenta con pesos pesados de la actuación: Robert De Niro y Al Pacino en los papeles principales, secundados  en el reparto por Joe Pesci y Harvey Keitel. Todo parece indicar que hay medio gol hecho desde los vestuarios, más aún teniendo en cuenta que la participación de quienes tal vez sean los dos actores que mejor representan a su generación volverán a compartir cámaras juntos, algo que no sucedía desde el año 2008 con Righteous Kill y anteriormente a ésta en 1995 con Heat.

Por Manuel Hutchins 

La escena más esperada

Con la nueva cinta de Scorsese, será la tercera vez que este par de talentos se encuentren frente a frente en un film. Lo curioso es que a lo largo de los cincuenta años de carrera que llevan solo hayan coincidido en tan pocas películas. Porque El Padrino II no cuenta ya que si bien los tiene a los dos, se sabe que nunca se cruzan durante el rodaje en cuanto al desarrollo de la narración; aunque sí existen varias fotografías de ellos posando juntos frente a la lente.

La cantidad de mitos que rodean a las dos primeras películas de la saga son infinitas, aunque algunas fueron confirmadas por los protagonistas en la reunión de octubre de 2017 por el aniversario de los cuarenta y cinco años del estreno. La pelea del director Francis Ford Coppola con los directivos de la Paramount Pictures que se oponían a que los papeles de Vito y Michael Corleone fueran interpretados por Marlon Brando y Al Pacino respectivamente, razón por la cual este último tuvo que realizar seis audiciones hasta conseguir el rol. Otra es la audición de Robert De Niro para el papel de Sonny Corleone en la primera parte, que finalmente fue para James Caan. La revancha llegó en la secuela cuando Brando se bajó del proyecto por sus diferencias con los capos del estudio, decisión que terminó dándole a De Niro la interpretación del joven Vito. Como último dato vale decir que aún es la única saga en la que dos actores diferentes reciben el premio Oscar por su desempeño en  el mismo personaje.

En el año 2008 con Righteous Kill se los ve interactuando durante la mayor parte de la cinta, pero a pesar de ello hay que decir que ni el guión ni la historia eran muy buenos, o al menos desperdiciaron la oportunidad para que ellos muestren su potencial conjunto frente a la cámara. Algunos dirán “Bueno pero ellos aceptaron hacer la película” y si bien tendrán la razón, también la tienen ambos en hacer lo que se les cante a esta altura de la soirè. ¿Si este argumento es caprichoso? Bastante. Pero también lleva razón la calidad de sus trabajos con personajes que se encuentran en el olimpo de los clásicos en todos estos años dentro de la industria del cine: del lado de Robert De Niro están Travis Bickle de Taxi Driver, Jake La Motta en Toro Salvaje, Max Cady en El cabo del miedo ó el Jimmy Conway de Casino (todas fueron dirigidas por Martin Scorsese); Al Pacino también tiene otros tantos de antología como son Tony Montana en Scarface, Ben Ruggiero en Donnie Brasco, el teniente coronel ciego Frank Slater de Perfume de mujer y John Milton en El abogado del Diablo. Si hubiera que seguir enumerando la cantidad de películas que se convirtieron en clásicos esta nota tendría por lo menos una hoja más dedicada solo a su filmografía.

Volviendo a la cuestión de compartir cámara hay hablar de lo que hicieron en Heat del director Michael Mann. Contrario a Righteous Kill, en la aquí traducida como Fuego contra fuego, la cantidad de veces que interactúan delante de la cámara son solamente dos.

Para recordar la historia del film, De Niro es Neil McCauley, un ladrón profesional que entra en la mira del detective del departamento de policía de Los Angeles, Vincent Hannah, interpretado por Pacino. Las dos escenas son la persecución del final, con más acción que diálogo y la charla que tienen a medianoche en la cafetería, sentados frente a frente. El guión de esa toma era ya de por sí un momento de esos que se escriben para la posteridad, sabiendo que ellos iban a ser quienes lo representarían; por otra parte saldaba una deuda que el cine tenía: mostrarnos de que eran capaces los dos actores más reconocidos del Actor’s Studio y su escuela del método Stanislavski, instalada por el maestro Lee Strasberg. Y el resultado fue lo que todos esperábamos.

En el 2016 con motivo del homenaje que le hicieron a Michael Mann, el casting de Heat estuvo acompañando al director en una ceremonia dirigida por Christopher Nolan. En esa ocasión, tanto Pacino como De Niro hablaron sobre esta escena y se supo que la filmación empezó poco después de la medianoche y se grabaron veinte tomas. Finalmente el director eligió quedarse con la número once. Los dos actores reconocieron lo mucho que disfrutaron de rodarla y además no solo ellos, sino también el resto del reparto. Jon Voigt contó en una entrevista que esa noche ninguno de los actores secundarios tenía que filmar escena pero aún así, todos se hicieron presentes en el set porque no querían perderse ese momento único en la historia del cine. La tensión que se percibe en esos minutos de cinta refleja tanto el respeto y la admiración que los personajes se tienen mutuamente así como los actores que los interpretan. Porque más allá de los chismes de Hollywood acerca de una supuesta rivalidad entre ellos, lo cierto es que se admiran. De hecho en varias oportunidades, cuando alguien se ha cruzado con De Niro gritando con emoción “¡Es Robert De Niro!”, él se ha dado la vuelta para contestar con su frase recurrente “¡No, si voy a ser Al Pacino!”.

Líneas atrás fue mencionado el Actor’s Studio, la escuela de formación de ambos bajo la disciplina del método Stanislavski, luego llamado solamente el método. La corriente de enseñanza teatral en la que se basa Stanislavski es la previa investigación y experimentación de la vida y el contexto del personaje, combinada  con el trabajo del actor y como este se involucra en la representación aportando su experiencia y bagaje cultural. En resumen, los actores trabajan en dos niveles distintos: por un lado está el trabajo en sí mismos y por el otro la labor sobre el personaje. Es más que sabido que De Niro en los meses previos a empezar a filmar Taxi Driver, estuvo manejando como chofer de taxi todas las noches para meterse en el papel, así como también vivió cuatro meses en Sicilia para aprender a hablar el dialecto de la región y de esta forma darle mayor credibilidad a su interpretación de Vito Corleone. Pacino a su vez se preparó para el rol del militar ciego pasando horas sentado  en la esquina de una habitación sin muebles mientras miraba fijamente una pelota de tenis que se encontraba en el centro del cuarto. El Oscar a mejor actor principal prueban que dio resultado.

Volviendo al tema que daba comienzo a la nota y para darle un cierre al texto, las expectativas en cuanto a The Irishman son más que grandes. Se sabe que se trata de una película biográfica de gángsters (cuando no Scorsese), basada en el libro I heard you paint houses de Charles Brandt, quien  se centra en la vida de Frank Sheeran (Robert De Niro), un irlandés sindicalista y asesino a sueldo de la mafia italiana que recuerda su carrera criminal haciendo especial hincapié en el asesinato del líder sindical Jimmy Hoffa (Al Pacino). El director desde hacía mucho tiempo que estaba interesado en el proyecto y finalmente en el 2014 consiguió los 175 millones de dólares (su producción de mayor presupuesto) para financiar la película que comenzó a rodarse en 2016. En cinco meses veremos si los dos actores vuelven a dar cátedra de actuación.