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Terminator Dark Fate: la modernización de un clásico

Terminator Dark Fate: la modernización de un clásico

 Luego de casi treinta años de la segunda película de Terminator, James Cameron ha decidido poner una apuesta más en una nueva secuela que cuenta con el regreso de Linda Hamilton.

Por Maxi Muñoz. 

La saga de Terminator es, sin dudas, una de las de más renombre dentro de la industria cinematográfica. No especialmente por sus buenas críticas, sino porque una película que esté dentro de este universo y que lleve el nombre de Terminator, es una que convoca gran cantidad de personas. Entre ellas fanáticos que saben que esta saga creada por James Cameron, es una histórica dentro del cine y la ciencia ficción. Si bien las últimas tres cintas —con Dark Fate ya son seis— no fueron bien recibidas, fueron las dos películas originales las que triunfaron a tal nivel, que ya son parte fundamental cultura popular cinéfila.

The Terminator, de 1984, fue un éxito de taquilla, impulsando la carrera de Cameron, y consolidando a  Arnold Schwarzenegger como una de las figuras de acción más convocantes. Su secuela, Terminator: el juicio final (1991) se convirtió en la segunda película más taquillera de la historia en su momento, recaudando en todo el mundo casi 520 millones de dólares, siendo tan sólo superada por E.T., el extraterrestre; además de ganar cuatro Óscar.

Veintiocho años pasaron de aquella segunda parte, y nuevamente de la mano de James Cameron, pero esta vez en la producción, llega una cinta que trae de vuelta a nada más ni nada menos que Linda Hamilton bajo el rol de Sarah Connor. Y uno de los factores más prometedores, era que esta película cuenta con la dirección de Tim Miller, quien fue el que trabajó con la exitosa Deadpool. Por otro lado, desde los tráileres y las campañas de publicidad se sabe de antemano que esta no es una sexta película bajo la antigua línea temporal, sino que —y aprovechando que la historia misma de la saga es un constante cambio de realidades y paradojas temporales— esta cinta es secuela directa de Terminator: el juicio final, quedando las últimas tres borradas del canon. Esto no sólo sirve para reordenar algunas cosas que se habían hecho mal, sino también para traer aquella historia original que tanto éxito tuvo, a las nuevas generaciones de público.

Una cinta a pura adrenalina

La historia nos presenta rápidamente aquel cambio que hace que no se tome en cuenta las últimas películas. En este nuevo futuro, tras los hechos de la segunda cinta, Skynet siguió enviando Terminators y así —en el primer minuto— la historia comienza con el homicidio de John Connor siendo aún aquel adolescente rebelde. Luego de este pequeño prólogo, la película se ubica décadas después, con una protagonista mexicana llamada Daniela Ramos, interpretada por Natalia Reyes, quien un día descubre que es perseguida por un androide enviado del futuro—Gabriel Luna— que no parará hasta exterminarla. Inmediatamente es salvada por Grace, interpretada por Mackenzie Davis, una soldada también del futuro; una ser humana mejorada con tecnología, quien ha llegado con la misión de protegerla. A su vez, Sarah Connor, quien ha dedicado su vida a cazar a todo Terminator que apareciera en su línea temporal, se une a su travesía.

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Uno de los principales puntos positivos de la película es su gran ritmo, que ya es cumplido desde un arranque realmente veloz, que va directamente al grano. Así, tras diez minutos de película, las bases están planteadas y las persecuciones comienzan.  Pero esto también puede llegar a jugar una mala pasada, porque durante su primera mitad el guion no logra encontrar una respuesta a todo lo que está pasando, y da muchas cosas por sentado que, si alguien en el público de las nuevas generaciones no conoce algo mínimo de este universo, es difícil que se enganche hasta recién la parte final de la película. 

Por otro lado, Terminator Dark Fate es en todo momento una grandísima película de acción, algo que era de esperarse con Tim Miller detrás de la cámara. Sin embargo esto no impidió que el filme tenga algunas cosas que lo hacen tambalear en el camino, especialmente con los argumentos. En pos de que la trama avance, algunas cosas pueden llegar a sentirse forzadas y hasta poco orgánicas. Desde diálogos simplistas, pasando por situaciones donde los personajes sólo hacen caso a lo que se les dice, y hasta resoluciones que son más que convenientes. Esto genera que, más allá de lo bien que se trabaja con la acción, el factor dramático sea algo que casi nunca logra dar en el clavo, a excepción de quizás el final. 

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La historia transita por un intento de generar un drama que, sin embargo, el guion no logra establecerlo de manera concreta, y recurre a excusas ciertamente agarradas de los pelos. Esto también se ve en una cinta que no logró encontrar nuevos recursos o una nueva fórmula para abordar este universo, teniendo casi la misma premisa y estructura narrativa de sus predecesoras, pero con otros personajes más allá del de Linda Hamilton y claro, el T-800 de Arnold Schwarzenegger, del cual los productores ya no buscan una explicación completa para meterlo de una u otra manera en la historia.

A pesar de todo, esta cinta no busca centrarse tanto en traer una historia sólida, sino en traer aquella acción que tanto gustó de la película del 91. Y esto lo logra muy bien siendo una magnífica película de acción, donde Miller sumerge al espectador en una constante adrenalina de peleas, disparos, explosiones, persecuciones y todo lo que funcione para mantener al espectador pegado contra la butaca. Algunos efectos visuales fallan, pero no perjudican a grandes secuencias de acción. También hay humor, el cual es muy bien utilizado y en los momentos adecuados, y no a un nivel absurdo que se dan en otras franquicias, teniendo a Marvel como un grandísimo ejemplo.

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Por el lado de las actuaciones y los personajes, tanto Mackenzie Davis como Linda Hamilton son el motor principal de la película. El personaje de Linda Hamilton es de alguien ruda, ácida y sarcástica, que permite que la historia se sienta dinámica. Y el de Davis es una coprotagonista que en su construcción más sólida le pasa el trapo a la última integrante del trío, la protegida Daniella Ramos, que a pesar de todo nunca logra generar un apego emocional con el público ni ser un personaje con una historia completa y por sobre todo, creíble. 

En conclusión, Terminator: Dark fate es una gran película pochoclera, con un buen arranque, que tambalea un poco en el camino pero queda firme hacia un final satisfactorio. Si bien por momentos puede sentirse alargada por demás, esto no provoca que sea un filme disfrutable, entretenido y una perfecta manera de traer las dos películas originales a las nuevas generaciones. Si no sos fan de la acción, esto no es para vos. Si sí lo sos y además recordás con cariño la saga original, esta es una cinta que cumple por completo. Luego de treinta y cinco años del primer estreno de Terminator, Dark Fate es la secuela que se merecían las dos primeras cintas, y que encuentra la justificación a su existencia en ser la que complete una trilogía que por fin es más sólida y eficaz.