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Reseña Venom

Reseña Venom

La película sobre el personaje del cómic protagonizada por Tom Hardy, demuestra que Disney es la única capaz de explotar los héroes y villanos del universo Marvel a la altura de las historietas. Ni siquiera la presencia del talentoso actor logra salvar la producción de Sony, aunque no por su interpretación -que sí está a la altura del personaje-, sino por una cinta que a pesar de la abundancia de efectos especiales y muy buenas escenas de acción, no logra convencer.

Por Manuel Hutchins

 

¿Quién es Venom?

El personaje está directamente relacionado con el universo de Spiderman, y la primera aparición en los cómics fue en 1984. La historia de la llegada al planeta de este Simbionte alienígena tuvo sus modificaciones, aunque siempre se respetó el origen extraterrestre. A este rasgo se le suman sus capacidades como forma de vida inteligente, la cual necesita de un cuerpo que funcione como huésped para sobrevivir y como consecuencia de esta simbiosis la masa amorfa y semi líquida dota de capacidades especiales a aquel que lo aloje, a la vez se alimenta de los conocimientos de esta persona. Esta dualidad dentro de un mismo cuerpo da como resultado a la criatura que se presenta a sí mismo como Venom.

El primer huésped del Simbionte en la historieta fue nada menos que Peter Parker. En un intento por darle una renovación al azul y rojo del arácnido, los guionistas crearon una armadura biológica que se adaptaba al cuerpo del superhéroe, potenciando sus ya increíbles habilidades pero a la vez, despertando su lado maligno. A pesar de que Parker  consiguió librarse del Simbionte, este tuvo gran repercusión en los fanáticos, haciendo que permaneciera como un personaje estable dentro de la nómina de enemigos de Spiderman. Uno de los principales factores de su éxito tiene que ver con el diseño que le otorgó el dibujante Todd McFarlane, que acabó siendo el look definitivo; su presencia se hizo tan recurrente que incluso consiguió tener su propio cómic, cosa que no muchos malos logran.

Ya sin el arácnido como huésped, Venom tuvo que buscar otro cuerpo para subsistir. Si bien a lo largo de los años fueron varias las personas anfitriones del simbionte, tal vez la mejor dupla que se recuerda es la formada con Eddie Brock. Brock es un periodista que investiga y escribe sobre policiales para el New York Globe, el periódico en el que también trabaja Peter Parker como fotógrafo exclusivo de Spiderman. Es él quien descubre que Eddie acusó  erróneamente a un hombre por una serie de crímenes y en consecuencia pone fin a la carrera del cronista. El odio hacia Parker tendrá su recompensa cuando el simbionte lo encuentre y se meta en el cuerpo de Brock para transformarse en Venom.

Esta historia formó parte de Spiderman 3, la última de la trilogía dirigida por Sam Raimi que comenzó con la primera en el año 2000. Esa película mostró a Venom como a un enemigo más y aunque la intención era buena, el hecho de centrar la historia en el héroe hizo que se pasara por alto la complejidad del personaje rival, que para esa época los cómics ya no lo mostraban como un villano sino como alguien más cercano al antihéroe, que a veces colaboraba con los buenos y otras les hacía la vida imposible por pura diversión. Con el correr de los años se convirtió en uno de esos personajes que, aún siendo malos se ganan la simpatía de todos, al punto de querer que las cosas le salgan bien; sucede también con el Joker en los cómics y en el cine hay tantos que por citar un ejemplo rápido se puede nombrar al doctor Hannibal Lecter.

 

La película

Los avances de la cinta que se vieron, daban a entender que la trama iba a abordar ese perfil que tan bien le queda; sobre todo teniendo como precedente lo que el actor Ryan Reynolds hizo con Deadpool, inaugurando una nueva etapa en el modo de mostrar a los superhéroes, más cercanos a como son en los cómics. El ingrediente principal de este formato, fue el hecho de renunciar a la clasificación de apta para todo público, combinando un lenguaje crudo con guiones más complejos y escenas más cercanas al cine de Tarantino. Esto rompió con las versiones idealizadas de los personajes que aparecen en films como X-Men, Los Cuatro Fantásticos o Spiderman, dando lugar a un universo mucho más enfocado en los personajes y sus problemas con el oficio de ser quienes son.

La trama nos muestra a un Eddie Brock no sólo como figura principal, sino también a alguien muy distinto al que se vio en la única aparición en pantalla grande. Aquí hay un periodista honesto, que investiga hasta el fondo del asunto sin importar cuán poderosos sean sus objetivos. La catástrofe de la nave espacial de la Fundación Life, estrellada en Malasia cuando regresaba a la Tierra con material alienígena, lo lleva a indagar en la empresa y su dueño, el científico Carlton Drake (Riz Ahmed). Las averiguaciones lo conducen a denuncias que no trascendieron en los medios, las cuales señalan a Drake como un asesino que experimenta sus productos usando como sujetos de prueba a personas que viven en la calle;  estos desaparecen en los laboratorios de la empresa y debido a su condición de indigentes, nadie los reclama.

El jefe de Brock lo elige para ser quien entreviste al doctor Drake y ese reportaje es lo que cambia su vida. Sin poder callar lo que sabe sobre el científico, las preguntas que le hace no son las pautadas y en consecuencia, la imagen de Drake queda manchada. Eso le costará la carrera al periodista, que en tan solo seis meses pierde su trabajo, a su prometida y la vida exitosa que tenía. Todo esto, claro está, gracias al poder, el dinero y los contactos del científico que se encargaron de arruinarle la existencia. Mientras tanto en los laboratorios, siguen testeando con seres humanos y las pruebas que realizan son justamente con los cuatro especimenes de simbiontes que venían en el transbordador espacial caído en Malasia.

Brock regresa al laboratorio nuevamente Brock y ahí es donde una  de las criaturas lo elige como anfitrión. Y con este arco argumental surge Venom. El desarrollo a partir de aquí se centrará en la relación entre ambos sujetos mientras combaten a los mercenarios que el doctor Drake envía para recuperar su criatura, a la vez que los otros tres simbiontes también hacen de las suyas. El guiño a los cómics aparece de la mano de Woody Harrelson en el papel del asesino serial Cletus Kasady, también conocido como Carnage en las historietas. Si bien no es un papel que destaque demasiado en cuanto al tiempo dentro del film, el hecho de saber quién es y quién será muestra una clara intención de que la idea de secuela se pensó durante la escritura del guión.

Veremos si la secuela prospera.

 

Doblar por Monroe

La muletilla bien sirve para hablar de todo lo que salió mal en esta película. Hay un guión que sin ser malo podría haber estado mejor en su trama, dándole más vuelo a la interpretación del protagonista, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de uno de los mejores actores de su generación. No hay más que mirar sus trabajos anteriores con los hermanos Nolan, entre ellos el Bane que construyó usando sólo sus ojos y cejas para transmitir miedo en The Dark Knight Rises, la última de la trilogía de Batman. Con este antecedente, lo que tenían que hacer era darle una historia y un contexto para que él hiciera lo que mejor sabe hacer.

Pero decidieron apoyarse en los efectos especiales para la creación visual y el trabajo de Hardy si bien no pasa desapercibido, tampoco se destaca como en sus anteriores producciones. En el estreno el actor dijo no estar a gusto con la edición final que tuvo la película. Según sus palabras “le quitaron los mejores 45 minutos”. Nunca sabremos si esos tres cuartos de hora hubieran cambiado la cinta pero mejorarla seguro.

No es el primer caso que se da en Hollywood con las películas de este tipo. Años atrás, el actor Edward Norton se ponía al hombro a Bruce Banner / Hulk, su superheroe favorito; y lo hacía no sólo delante de la cámara sino como colaborador en el guión y la producción. El problema surgió cuando en el corte definitivo de la película la productora decidió poner el final que Norton detestaba y en consecuencia el actor sacó un comunicado, diciendo que no iba a participar de la promoción del film y a partir de ese momento no tenía más nada que ver con la película.

El éxito de Dadpool, donde Ryan Reynolds participó de la misma manera que Norton, aseguró inmediatamente su secuela. El actor entendió tan bien al personaje que cuando el director/guionista de la primera tuvo diferencias con él, la compañía decidió darle la razón al protagonista. Y eligió bien, viendo el resultado de Deadpool 2, que fue a más con su historia y su humor negro.

No se sabe si Tom Hardy volverá a ser Venom después de esta película, pero si lo fuera, lo primero a negociar es la participación en las decisiones que se toman para hacer una buena película.

https://www.youtube.com/watch?v=vWkUqM4zorw

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