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Reseña – The Sinner

Reseña – The Sinner

La temporada inicial, basada en la novela homónima de Petra Hammesfahr, trajo la historia de Cora que se desarrolló y tuvo su desenlace durante ocho episodios. Con el estreno de la segunda temporada, la miniserie se asienta en un universo propio donde el suspenso, el thriller psicológico, la acción y el drama se respiran a través de los personajes.

Por Manuel Hutchins 

The Sinner – Cora

Así se llama la primera entrega que tiene un comienzo sorpresivo, con un efecto de intriga y desconcierto que logran la atención inmediata de los espectadores. Cora Tannetti (Jessica Biel, quien es a su vez productora de la serie) es una esposa, madre y trabajadora como toda mujer “respetable” dentro de la sociedad, pero que a las claras deja ver que existe dentro suyo un conflicto latente. Casada con Mason Tannetti (Christopher Abbot), la pareja decide desconectar de la rutina laboral y pasar unos días en un ambiente tranquilo, con lagos, montañas y naturaleza cerca. La situación es ideal: paisaje bucólico, canasta para picnic a la orilla del lago donde se ven muchas familias como la suya, disfrutando del hermoso día de sol.

Lo que ocurre momentos después de llegar al balneario rompe con todo: un grupo de jóvenes que escucha canciones delante de la familia Tannetti, despierta lo que se ocultaba dentro de ella y en un instante lo que era pura fragilidad en Cora, se transforma en furia asesina y en una especie de trance apuñala varias veces a Frankie Belmont ante el asombro de su esposo, el resto de los turistas y la audiencia.

Está situación, como se dijo antes, rompe con todo en todos los sentidos. La narración no oculta a la autora de un crimen en una noche oscura y sin testigos, por el contrario la exhibe en pleno mediodía a la vista de todos. La trama nos muestra que el relato no irá al clásico de este género que es la incógnita sobre quién fue, sino que apunta a el por qué, anunciando que habrá que escarbar la superficie para llegar al fondo del asunto.

Ese trabajo caerá en la responsabilidad del detective Harry Ambrose (Bill Pullman), un  obsesivo al que le asignan el caso. Esa obsesión es la que llevará al agente a establecer una relación con Cora, intentando sumergirse en el subconsciente y el pasado de ella, donde el investigador cree que se encuentra la llave que destraba el misterio. El problema será que mientras más avanzan a esa profundidad, más sórdido y oscuro se pone todo. Esta es la llamada “historia principal” de la trama, pero no es la única que conforma la narración ya que en paralelo, también se verá al esposo Mason buscando respuestas y los problemas personales que acompañan al detective que será la figura que atraviesa este y el siguiente relato.

La primera entrega de The Sinner hace foco en temas como la religión, las infancias y paternidades, la sexualidad y sobre todo las consecuencias de la manipulación que realizan tanto las instituciones como las personas. El ritmo de la narración es lento pero lo bueno es que son los protagonistas quiénes lo llevan adelante con lo que les sucede. Ese efecto pausado es el que permite que los personajes crezcan en su complejidad y sean creíbles.

Eso lleva a aplaudir las interpretaciones de Jessica Biel y Bill Pullman. La actriz construye una Cora que no deja de provocar empatía con su realidad, aunque al mismo tiempo pone en tela de juicio su moral, haciendo que las dudas cuestionen su relato y que ella también dude de la ayuda que nunca nadie le ofreció y que ahora aparece con Harry Ambrose, un completo desconocido. El detective también tiene su historia detrás y en su intento de salvar a ella tal vez se esconda la idea de salvarse él también. Así es como se va construyendo una relación con Cora que parece estar siempre pendiendo de un hilo. Son dos equilibristas caminando por la cuerda floja.

Los personajes si bien pueden parecer estereotipos del género, terminan siendo imprevisibles y por lo tanto el resultado de la historia es una experiencia notable, tratando con respeto al espectador.

The Sinner – Julian

La segunda temporada cambia el escenario donde se desarrolla la historia y este será el pueblo de Keller, lugar donde creció Harry Ambrose. Es ahí donde Julian (Elisha Henig) un niño de trece años de edad, mata a dos adultos con una frialdad sospechosa. La detective a cargo del caso es Heather Novack (Natalie Paul), hija de Jack, uno de los pocos amigos que Ambrose conserva de su infancia. Ella es quien lo llama para pedirle ayuda con la investigación.

Después de quince años sin visitar Keller, el detective decide volver para descubrir que el caso es tan sólo una de las puntas de un ovillo más complejo que se ha tejido en la localidad. Además de eso, su vuelta lo obliga a enfrentar la tragedia familiar del pasado, de la cual estuvo escapando toda su vida.

Este relato comienza nuevamente como la anterior temporada, con un muchacho que no aparenta maldad pero que así y todo mata a sus padres  cuando los tres iban a visitar las cataratas del Niágara. En la parada obligada en un hotel de ruta, el chico pone veneno en el té que ellos se toman.

Nuevamente tenemos la piedra fundamental de la serie, que es la misma pregunta que la anterior entrega ¿Cómo es posible matar a alguien a sangre fría y sin un motivo que al menos lo explique? Sin embargo, en esta ocasión la trama no se apoya tanto en el por qué del asesinato, sino en el entorno del pueblo al que Julian pertenece. El protagonista no será el asesino sino la comunidad de Keller y los secretos que esconde ya que con el desarrollo de la historia se verá que el chico es el que menos misterios guarda, pero a la vez tiene una psique afectada por lo que lo rodea desde que nació.

La coincidencia entre el trauma actual del muchacho y los del pasado de Ambrose recaen nuevamente en esa idea del detective queriendo salvar a Julian y mediante este acto, conseguir la salvación propia, aunque en esta ocasión vemos un costado oscuro del investigador que le da mejor dimensión al personaje.

La historia también tiene subtramas que abren más la narración, con un elenco que tiene a una actriz excelente como Carrie Coon, que ya conoce el paño de las series criminales después de su paso por la tercera temporada de Fargo en el rol de la agente policial. En The Sinner interpreta a Vera, una mujer a cargo de una comunidad autónoma que vive alejada de la sociedad de consumo; para los ciudadanos es otra secta más con la que dicen no querer  involucrarse pese a que muchos de ellos están más relacionados de lo que parece.

La serie vuelve a conseguir una buena historia, manteniendo los tópicos y los aciertos que se vieron en la primera temporada (vale aclarar que Jessica Biel se mantiene en el rol de productora nuevamente) y entrega un resultado que merece ser visto.

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