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¿Que pensará de nosotros Raúl Alfonsín?

¿Que pensará de nosotros Raúl Alfonsín?

 Por Florencia Rollié, Concejal UCR.

“El tiempo pone las cosas en su lugar…” dice la frase popular. Y en eso anda el tiempo, año tras año, agigantando la figura de Raúl Alfonsín, ya prócer, no de la Unión Cívica Radical sino de todos los argentinos. La dimensión del Dr. Alfonsín crece en forma directamente proporcional a la degradación de la clase política que se hunde sistemáticamente en la mediocridad, la corrupción y el autoritarismo.

Por estos días, al cumplirse 10 años de su fallecimiento, asistimos a recordatorios, homenajes y actos en honor a su memoria. Sin embargo, el legado más notable del Padre de la Democracia no lo encontraremos en sus palabras, escritos o discursos. El legado de Alfonsín es él mismo y su conducta. Y si realmente queremos honrarlo debemos pasar de las palabras a los hechos y demostrar que todos los días estamos dispuestos a comportarnos de acuerdo a sus principios y valores.

A comienzos de la dictadura, en octubre de 1976, el Dr. Alfonsín, que dirigía entonces, la revista mensual “Propuesta Y Control” dedica la nota editorial de ese mes para analizar el último discurso del presidente de facto, el teniente general Rafael Videla. Con inteligencia, con sabiduría, con erudición y con humanidad se encarga de demoler, uno a uno, todos los argumentos del dictador. Luego de una pausa, donde Raúl debe ir a reconocer y sepultar el cuerpo de su amigo Mario Abel Amaya, asesinado por la dictadura, el Dr. Alfonsín vuelve sobre el texto escrito, y se permite agregar un párrafo memorable que transcribimos a continuación. Dice Alfonsín:

“A modo de epílogo. Acabo de leer lo que he escrito hasta ahora. No estaría tranquilo si así terminara todo. En nombre de la sinceridad que tengo la pedantería de sostener y que impregna mi estilo político, debo trasmitir al lector amigo mis propios interrogantes dolorosos. En primer lugar, ¿estoy cumpliendo con mi deber? ¿Qué dirían mis muertos queridos? ¿Qué dirán mis amigos presos? No he propuesto la lucha frontal, ni he imputado responsabilidades. He ahogado el reclamo del grito desgarrado y he arrinconado la ira y el dolor… Pienso que mis amigos muertos no me quisieran ver en actitud nihilista… ¿Qué le dirán sus muertos al general Videla? Pienso que todos los muertos de todos nos dirían a todos que tenemos la obligación de trabajar para encontrar la paz en la justicia, la libertad en la dignidad, la grandeza en la independencia. Por lo pronto, no siento tantos deseos de exclamar con Zola “yo acuso” como de insistir con Galileo: “Epur si muove” (“y, sin embargo, se mueve”).

Y es aquí donde Alfonsín nos muestra el camino. Cuando nos abre las puertas de su conciencia para revelarnos sus pensamientos más íntimos: “¿estoy cumpliendo con mi deber? ¿Qué dirían mis muertos queridos?, ¿Qué dirán mis amigos presos?” Son éstas las preguntas que debemos hacernos todos los días: ¿estamos cumpliendo con nuestro deber? ¿qué pensarán nuestros muertos queridos? ¿Qué pensará Raúl Alfonsín de nosotros? ¿Qué pensará Alfonsín sobre una clase política que tolera, consiente y muchas veces propicia que un presunto “iluminado” desde un escritorio y ungido por un alto cargo imponga su voluntad despreciando las instituciones y los mecanismos de consensos que constituyen los pilares de la democracia? ¿Qué pensará Raúl Alfonsín sobre funcionarios que, mientras el pueblo pasa hambre, utilizan los recursos del estado para vivir con privilegios a los que los ciudadanos de a pie jamás podrían siquiera aspirar? Que gastan millones de las arcas públicas para montar escenas hollywoodenses con fines propagandísticos. Que recorren el territorio desde las alturas de los helicópteros y sólo tocan tierra para alguna foto en algún acto oficial o spot publicitario ¿Qué pensará Raúl Alfonsín? ¿Qué pensará el Padre de la Democracia sobre una dirigencia política que denuncia la corrupción ajena y protege la propia?

Cada uno podrá imaginar la respuesta. Lo que está claro es que si los argentinos, especialmente aquellos que tenemos responsabilidades públicas, somos capaces de seguir el camino que nos trazó Raúl Alfonsín, nuestra nación tendrá, sin dudas, un futuro luminoso.