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Pasado por agua

Pasado por agua

 Estudiantes regaló 20 minutos del primer tiempo, y lo pagó con tres goles en contra, mucho mérito para Banfield, que supo golpear en momentos de insipidez pinchas, y bancar el aluvión pincharrata en el segundo tiempo.

Por Pedro Sanchez Trapes 

El equipo que se vio hoy en el sur de la provincia de Buenos Aires, lejos estuvo de ser la Nelsoneta que llevó a Estudiantes a ser el puntero e invicto del campeonato, porque se lo notó en gran parte del partido totalmente dormido, desconocido y carente tanto de ideas, como de personalidad.

En el amanecer del encuentro, no había indicios de lo anteriormente comentado, porque al minuto, desbordó Auzqui por izquierda, y de no ser por las inclemencias del campo de juego, la jugada podría haber terminado en algo más que un córner tras un cierre fortuito del defensor naranja. Luego, a los seis minutos, Aguirregaray pisó el área, y en un mano a mano con Hilario Navarro la intentó de lujo, y el arquero supo evitar la caída del arco con su brazo izquierdo. A partir de ahí, empezó a crecer el Taladro, principalmente de la mano de Bertolo, quien a jugar a pierna cambiada, constantemente cambiada de paso intentando la diagonal que lo sitúe en posición provechosa para el gol. La primer evidencia de esto, fue la amarilla innecesaria de Schunke tras un foul al volante taladro, que no fue gol porque el rebote en Damonte dio en el horizontal.

Lo mejorcito de Estudiantes en el primer tiempo, quizás haya sido en el único momento de los primero 45 que un jugador respetó los valores del equipo, fue a los 15 minutos, cuando Auzqui, jugador que nunca da por perdida una pelota, luchó, ganó y entró al área generando un córner, córner del cual casi convierte Lucas Viatri.

Cuando parecía que los locales empezaban a encontrarle la vuelta al equipo, Israel Damonte envía un pelotazo largo para Auzqui, quien por derecha llega al fondo y envía buscapié para Viatri, quien pifia en la lucha con el defensor, pero la pelota quedó viva en el área, para que Lucas Rodríguez la envie al fondo del arco. Fue a partir del gol, que los dirigidos por Vivas se perdieron.

A los 25 minutos, Facundo Sánchez empuja a Nicolas Bertolo en el área, y como todo jugador en estas fechas que se cae en el área de Estudiantes, el árbitro decidió cobrar penal. La decisión parece acertada, debido al deliberado empujón, pero duele en el público pincha el fallo, porque ya son tres en las últimas tres fechas, y, porque en el segundo tiempo, dos jugadores albirrojos cayeron en el área por empujones, y no pasó nada. En fin, Santiago Silva fue el encargado de ejecutar la pena máxima y cambiarla en gol.

El empate, que llegó apenas minutos después del gol albirrojo, fue el comiezo de los 20 minutos fatídicos, donde hubo sólo un equipo en cancha.

A los 37 minutos, Marchioni juega atrás para Schunke, complicándolo, y el número 6 envía por arriba para Sánchez, quien pierde en el juego aéreo con Bertolo, que agarró mal parada a la defensa, y al llegar al área, juega para Erviti que abrió sus piernas, habilitando de esta manera a Sperduti, que mano a mano con Andújar, la cambió de palo y a cobrar.

Ya estaba casi terminado en segundo tiempo, cuando Marchioni la pierde con todo el equipo en ataque, y de nuevo, otra contra fatal, que agarró a la defensa mano a mano, y el mismo 24 pincha tardó mucho en volver a colaborar en defensa, y por eso se explica que Erviti haya recibido en soledad para marcar el tercer tanto, y hacer delirar al público local.

Sin dudas, Nelson Vivas no esperaba este resultado al terminar el primer tiempo, y decidió hacer un cambio táctico: Cavallaro por Damonte, intentado así tener más juego en el mediocampo, pero no dio resultados. A los 15 minutos, envió a la cancha a Bailone, esperando ganar por arriba, y, a partir de entonces, Estudiantes empezó a crecer.

Avisó a los 20 minutos, pero le cobraron de manera errónea offside a Bailone. Luego, a los 27 minutos, de pelota parada Cavallaro la jugo para Marchioni, que sacó un zapatazo a 25 metros del área que sacó el uno de Banfield, luciéndose, al córner, del cual, vino el descuento de Viatri.

El gol motivó mucho al equipo, que a los 30 minutos, tan sólo dos minutos del gol, y tras una salida fallida de Hilario, tuvo una clara de gol, que Pompei anuló inventando una falta de Viatri sobre el arquero, sacándose así la jugada de encima.

Siguió buscando por todos los medios que podía, pero el local cortaba todos los ataques, con una defensa que cubría todo el campo, y no parecía tener puntos flojos. El partido terminó sin muchas más emociones, en parte por méritos del rival, y en parte, por no poder ser precisos en el último pase.

Un tropezón no es caída:

Más allá de la bronca por el resultado, tanto por lo injusto, como por la labor arbitral, que cada vez más muestra que a Estudiantes se lo mide con otra vara, hay tela para cortar, y mejorar a partir de ello.

Sin dudas, se extraño mucho al Rusito Ascacibar, pero se lo extrañó aún más, por la ausencia de Braña y que Damonte no llegó en óptimo desde lo físico, generando de esta manera, mucho espacio entre la línea del mediocampo y la defensiva, situación que Banfield le sacó provecho al máximo.

Muy flojo partido de Solari, quien debió ser reemplazado para no quedar tan expuesto, ya que prácticamente todas sus intervenciones fueron malas, tuvo un partido apra olvidar rápido.

Quedará la duda, de porqué no fue Jeisson Vargas al banco, el partido lo pedía a gritos, más con el partido resuelto, porque el elenco pincha no manejó para nada bien las pelotas paradas, ni supo tirar centros airosos (y eso que con el ingreso de Toledo, hubo tres torres en el área que exigían centros que los alimenten).

Lo mejor del equipo, fue Auzqui, el único que la palidez del priemr tiempo atinó a jugar, y que en el segundo tiempo decayó, pero porque dejó de intervenir, no por hacerlo mal, motivo por el cual el técnic decidió su cambio.

Pero, a pesar de la derrota, vale la  el ímpetu del segundo tiempo de ir a buscarlo, y dejar todo en pos de ello, y si no se pudo más, fue por méritos del rival de turno, y porque no quedaron más piernas sobre el final. Es de esperar, que Vivas reveerá conceptos a repasar, y trabajar más fuerte que nunca, para no pagar más tan caro los errores, y la única forma, es que la labor se intensifique aún más, para no equivocarse, porque, como decía Manera: “Un error es un gol, un gol es un partido, y un partido, es un campeonato”. Y aunque hoy, el invicto, la gente que fue a Lomas de Zamora, y el ánimo de la gente están pasados por agua, Estudantes sigue puntero, ahora, con dos puntos de ventaja.