Efemérides

Para vos… ¿qué es la patria?

Para vos… ¿qué es la patria?

Por Lucía Gómez

Camino por la calle 63 y cada tanto me encuentro con esa pared (imprenta del pueblo, como diría Walsh) que reza en un grafiti sencillo pero categórico la pregunta que da título a estas líneas: “Para vos… ¿qué es la patria?”

Sigo caminando pero ahora tengo esta interrogación que me queda dando vueltas en el pensamiento, como un zumbido difuso y amplio. Las respuestas que empiezo a esbozar internamente son siempre cambiantes, si paso al mediodía por esa vereda y vuelvo a pasar a la noche las respuestas ya son dos y bien distintas. A veces la vinculo con otras palabras, vinculaciones ya conocidas e igual de complejas como “territorio”, “soberanía”, “tierra”, “estado”, “memoria”, pero en otros momentos simplemente pienso en mi infancia y en la imagen de un peón rural, o de una maestra de escuela pública. Y es que se trata de un significante que suscita significados tan amplios y variantes que resulta difícil asirlo de una vez.

Hoy se cumplen 37 años del enfrentamiento militar entre Argentina y Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas, enfrentamiento llevado a cabo en el marco de la última y cruenta dictadura cívico – militar argentina. La ciudad de La Plata nuevamente será escenario de la reivindicación y conmemoración del Día de los Veteranos y Caídos con un acto en la Plaza Islas Malvinas, ubicada entre las calles 19, 20, 50 y 54, y donde se encontrara entre 1917 y 1983 el Cuartel del Regimiento 7 de Infantería, desde donde partieron cientos de jóvenes conscriptos hacia Malvinas. Allí se inauguró el renovado “Monumento a los Caídos”, proyecto diseñado y dirigido por el ex combatiente y miembro de CECIM (Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas – La Plata) Fernando Magno. Allí nuevamente se alzaron las palabras Memoria, Justicia y Soberanía.

Cuando llego a la plaza a visitarlo y a observar las muestras expuestas en el Centro Cultural pienso que esas palabras no se escuchan vacías cuando las gritan los Ex Combatientes en reclamo por la identidad de los 123 soldados NN enterrados en Darwin Islas Malvinas. Pienso que ese reclamo es una verdad categórica, y qué bueno esgrimir una verdad, aunque más no sea a través de un grito de escritura:

¿Cómo te llamás?

-pregunté, arrodillado-

“Soldado sólo conocido por Dios”

-me respondió la piedra-.

No. No se llama así.

Dios, si existe,

ni siquiera lo recuerda

-le hablé al viento, como si

el viento pudiera escuchar-.

Los huesos no te olvidan.

Ellos tienen que saber.

¿Cómo te llamás, ahora

que vamos a escarbar

como si fuéramos

tu perro más querido;

ahora que el viento se enoja

como en aquellos días

en que todos nos perdimos?

¿Vamos a encontrarnos

con tu paz, con la nuestra?

Solamente saber quién eras.

Qué hacías.

Necesito tu nombre,

aunque no te haya conocido.

Te quiero entero, compañero.

Porque es la única manera

que tengo, también,

para encontrarme.

Estos versos de Gustavo Caso Rosendi que sintetizan el grito de reclamo por la verdad y la justicia tienen una densidad y sinceridad que si acaso existe una respuesta para la pregunta de calle 63 ya quisiera que fuera así de profunda; principalmente en momentos en los que uno anda deseoso de que las palabras vuelvan a significar, deseoso de que decir “diálogo” sea realmente la apertura de las palabras y la construcción, y no simplemente un significante vacío. Y eso mismo ocurre con la palabra “patria”.

Definitivamente, andar sobre esas baldosas y entre esas paredes en Plaza Islas Malvinas significa caminar por un espacio donde transcurrió un buen pedazo de historia argentina: en el entonces cuartel del Regimiento 7 de Infantería pasó la primera noche detenido de manera ilegal el presidente Hipólito Irigoyen, derrocado en 1930 por el primer golpe de Estado de la era constitucional. Asimismo, entre otro de los hechos que perviven en la historia de este lugar se encuentra el fusilamiento en 1956 del Teniente Coronel Oscar Lorenzo Cogorno luego del levantamiento cívico – militar del General Juan José Valle contra la dictadura de Aramburu y Rojas, dictadura que por entonces desencadenaría una serie de fusilamientos clandestinos, entre ellos los documentados por Rodolfo Walsh en su obra “Operación Masacre” de 1957.

En 1982 partieron desde el edificio cientos de jóvenes conscriptos que participaron en la Guerra de Malvinas, muchos de ellos nunca volvieron. Alrededor del que fuera el cuartel del Regimiento en la plaza se levantan las placas de reconocimiento a estos jóvenes caídos en combate con fotografía, fecha y lugar de nacimiento, lugar en donde fue caído e información acerca de lo que la guerra le truncó: Alberto Manuel Juárez quería ser contador público y ya había ingresado a la Facultad de Ciencias Económicas; Elvio Eduardo Araujo era amante de la pesca, los fogones en la playa y la guitarra; Carlos Alberto Hornos quería ser carpintero; Carlos Mosto tenía el proyecto de ser médico para la comunidad de Gualeguaychú. Historias sencillas pero grandes con nombre y apellido.

En una muestra realizada en ese mismo lugar para otro aniversario de está fecha, recuerdo haber leído la frase “la guerra abre heridas que la historia cierra o profundiza” y pienso entonces en otra palabra tantas veces dichas: “memoria” y pienso que la defensa de esta palabra y su significado profundo está estrechamente vinculada a la defensa de la palabra patria, entendidas ambas como ejercicio y acción.

En definitiva los opresores también esgrimen la palabra “patria” como bandera, e inclusive es una palabra que se atreven a decir quienes defienden al actual gobierno neoliberal, cuya última hazaña fue la represión ayer domingo de un grupo de maestros mientras instalaban un aula itinerante frente al Congreso de la Nación como forma de lucha.

Las luchas siempre son las luchas por el presente, enraizadas en el pasado y en el futuro.

La memoria no es un simple recordar pasivo, la memoria es la memoria viva.

Lo cierto es que no hay verdad única para la pregunta de calle 63, pero en las luchas y en las acciones que libra un ex – combatiente o un maestro… hay algo parecido a la patria.

Porque se trata de lo que pienso y ejercito todos los días.

Se trata, acaso… de la patria por el otro.