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La otra cara de la moneda: I am a killer

La otra cara de la moneda: I am a killer

Por Sebastián Pavlotsky.

-Esperé a que el guardia terminara su ronda, me paré a su lado  y lo sacudí para despertarlo. Le dije voy a atarte o matarte. Empezamos a forcejear. Al final lo dominé y estrangulé. No me arrepiento. ¿Te parece grave?.

James Robertson, ya encarcelado, asesina a su compañero de celda. Motivado por la mala vida que estaba llevando en prisión, decide accionar para ser finalmente sentenciado a muerte.

Mientras que la mayoría de las historias nos ubican desde el lado de la víctima, I am a killer, relata en primera persona las acciones de quienes están condenados esperando su castigo.  Planos cortos, sencillos y directos, acordes al género documental, nos ubican en diferentes cárceles de Estados Unidos .

Diez capítulos en los que revivimos diversos  asesinatos resueltos. No todos están orgullosos de lo que hicieron, y sus orígenes son más bien variopintos.  Algunos  tuvieron mala suerte creciendo en entornos sumamente violentos, que sin quitar culpas, no ofrecían demasiadas opciones.  Otros sí reúnen algunas cualidades más extremas: son fríos y calculadores. Impacta ver cómo años después continúan justificando sus crímenes. Si bien la crudeza es un condimento necesario de la serie, no es lograda con escenas particularmente sangrientas o golpes bajos. La intensidad que propone surge de las propias historias.  El ritmo es algo lento para aquellos que no sean fanáticos del género. Luego de algunos capítulos, se comprende que no lleva un hilo constante, sino que simplemente transcurre relato tras relato.  Tal vez esta particularidad ofrece una salida para aquellos que busquen ser consumidores esporádicos.

La primera temporada de ‘I am a killer’ está ya disponible en Netflix.

Fuente foto: gentileza Netflix.