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La difícil tarea de ser docente en la Argentina de Macri

La difícil tarea de ser docente en la Argentina de Macri

 El 11 de septiembre se celebra en la Argentina una fecha que debería servir para reflexionar y replantearse las prioridades que tenemos como sociedad.

Por Leonel Sánchez Alpino.

La función social que cumplen los trabajadores de la educación es determinante en lo que respecta a igualar las oportunidades y generar las herramientas necesarias para que los chicos puedan afrontar el futuro, y estas últimas no solo refieren a los conocimientos prácticos sobre las distintas disciplinas científicas, sino también a los valores solidarios y humanísticos que las escuelas primarias y secundarias se proponen transmitir.

Muchas veces, son los docentes los primeros en detectar cuando un niño o un adolescente está atravesando por algo que lo preocupa o angustia. El cambio de conducta en el ámbito escolar es uno de los síntomas que permiten notar cuando un estudiante necesita atención y contención adulta, y son las autoridades del colegio quienes en una instancia inicial lo notan, acompañan al joven y notifican a sus padres.

Es decir que la escuela, además de un centro de aprendizaje, es un espacio que interviene en forma activa en el proceso de formación de personalidad y en el crecimiento sano de la población infantil y adolescente. Ni más ni menos que el primer contacto que un individuo tiene con el “mundo”, con la sociedad, con lo colectivo, por fuera de su casa.

El Estado tiene el deber constitucional de garantizar el cumplimiento irrestricto de los Derechos Humanos y apuntalar el bienestar general, siendo uno de sus mandatos fundamentales asegurar el acceso irrestricto a un sistema educativo universal y de calidad. Sin embargo vivimos un momento en el cual las administraciones gubernamentales  de la nación y de la provincia, han decidido confrontar con los docentes y estigmatizar su tarea.

En una entrevista con un programa de televisión, María Eugenia Vidal dijo el año pasado que un: “Un Docente no debería ganar menos de 40 mil pesos”. Sin embargo ese año ofreció un salario de 12 mil pesos en las paritarias, demostrando que del dicho al hecho hay un largo trecho.

Según los datos oficiales del Ministerio de Educación de la Nación, la remuneración bruta de un maestro bonaerense de grado con diez años de antigüedad, por una jornada simple de cuatro horas de clase, fue de $16.518 en diciembre de 2017.

Si se analiza toda la gestión de Vidal en la Provincia de Buenos Aires, los docentes tuvieron una pérdida en su salario real: la caída ronda el 4% entre noviembre de 2015, último mes de la gestión de Daniel Scioli como gobernador bonaerense, y diciembre de 2017.

Según cálculos del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), en la Provincia de Buenos Aires el salario real promedio de un docente de nivel primario con diez años de antigüedad en septiembre de 2017, último dato oficial disponible, fue $471 más bajo que en 2015, lo que representa una baja del 2,5 por ciento.

Un escenario que describe que para Cambiemos la educación no es una prioridad. Y dicha conclusión no parte únicamente de los salarios de hambre que ofrece a los trabajadores de la educación, sino también a la nula inversión en mejorar la infraestructura de los colegios, incluso aún después de lo sucedido en Moreno.

Mientras a los docentes les dicen que no hay plata, y en nación se cierran los ministerios de Salud, Trabajo, Cultura , Y Ciencia y Tecnología, entre otros, la timba financiera absorbe millones y el gobierno se endeuda para frenar la fuga de capitales provocada por los mismos que considera amigos: los grandes jugadores del mercado.

En la Argentina de hoy se le dio la espalda a las necesidades indispensables que tiene la gente para poder desarrollar una vida digna, y los recursos son destinados a garantizar negocios privados de unos pocos grupos de poder económico que operan en la bolsa.

Que este día del maestro sea una invitación para reflexionar en forma colectiva sobre cuanto tiempo más puede sostenerse un modelo que se sustenta a espaldas del ciudadano común, solo la presión constante de la gente puede obligar a la dirigencia política a asumir políticas de Estado que sean intocables gane quien gane una elección, políticas que se nutran de los valores que nos definen como sociedad. Cuidar y mejorar a la educación pública, así como remunerar dignamente a los trabajadores escolares, reconocer el rol fundamental que tiene un docente, es para la mayoría un deber obligatorio para cualquier expresión que ostente el Poder Ejecutivo.

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