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Empate y bodrio con sabor a nada

Empate y bodrio con sabor a nada

 Estudiantes igualó 0-0 ante Huracán en el Estadio Ciudad de La Plata por la fecha 9 de la Superliga Argentina, en un partido-somnífero que sólo refuerza una duda: ¿A qué juegan los de Milito?

Por Francisco Gil.

Desde que existen el “Bilardismo” y el “Menottismo”, con Estudiantes y Huracán como máximos exponentes de estos estilos respectivamente, la palabra “anti-fútbol” es el latiguillo que se usaba para desprestigiar a o menospreciar dichas corrientes de pensamiento futbolístico.

Era principalmente el “Globo” quien acusaba al Pincha de que su juego era anti fútbol, por no responder a las expectativas de un público que pagaba por ver un espectáculo y, por el contrario, cuidar un resultado y jugar brusco si era necesario. 

Desde luego que el anti fútbol no es eso ya que, de ser así, ese equipo “anti-fútbol” no hubiera conquistado al mundo y a la gente como lo hizo allá a finales de los 60s, pero es por eso que siempre que se enfrentaban Estudiantes y Huracán, se sentía como choque de estilos.

Pero si ser anti fútbol significa brindar un espectáculo paupérrimo, en donde sólo abundan las patadas y los pases mal dados, sin dudas que el partido que hoy jugaron los embajadores de ambos estilos cumple con todos los requisitos para serlo.

Fue empate en cero entre Estudiantes y Huracán. Partido cerrado, sin llegadas, patadas, amonestados, y pases intrascendentes, muchas veces (la mayoría) errados. Así fue la tarde en el Estadio Ciudad de La Plata.

Con un Estudiantes que venía de caer por 3-0 ante Arsenal, y con tres derrotas consecutivas, Gabriel Milito debía mover desde los cimientos al equipo, entendiendo que ya entró de lleno en la pelea por el descenso y sólo sirve ganar.

Uno de los que mejor había rendido en un equipo con puntos bajísimos, Facundo Mura, no fue tenido en cuenta ni para la lista de concentrados por el DT. Jonathan Schunke, quien viene siendo de los puntos más bajos y participó en los tres goles de Arsenal, jugó todo el partido.

A Mura lo reemplazó Nazareno Colombo, otro juvenil, que cumplió bien con su trabajo. Otro de la cantera que ingresó en buen nivel fue Darío Sarmiento, el pibe de 16 años que se convirtió en el jugador más joven en debutar en la primera de Estudiantes.

El equipo local nunca generó ninguna situación clara de peligro, salvo en algunos desbordes de Mateo Retegui en el segundo tiempo, que mejoró respecto a sus últimas actuaciones. 

Las únicas dos claras las tuvo Huracán, de cabeza, en el primer tiempo, donde una dio en el palo y la otra terminó en manos del arquero Mariano Andújar, pero después no se vio muchos más.

En la próxima fecha, Estudiantes jugará un partido de los que se dicen que son de “6 puntos”, para el que deberá viajar a la provincia de Santiago del Estero para enfrentar a Central Córdoba, no sin antes disputar el jueves, en cancha de Arsenal, el partido por los octavos de final de Copa Argentina ante Estudiantes de San Luis.