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El Camino: una caricia a todo fan de Breaking Bad

El Camino: una caricia a todo fan de Breaking Bad

 De la mano de Netflix, llegó el largometraje que funciona como precuela de una de las series más importantes de los últimos tiempos. Viene a responder el gran interrogante: ¿Qué pasó con Jesse Pinkman?

Por Maxi Muñoz.

Sin dudas, Breaking Bad ha dejado una gran marca en la historia de la televisión, no sólo estadounidense, sino también internacional. Estrenada en el 2008, se nos presentaba por un lado a Walter White (Bryan Cranston), un frustrado profesor de química que vive a costas de haber renunciado en su juventud a un proyecto millonario, y que pasa ahora por problemas económicos y de salud, luego de que le diagnostiquen cáncer de pulmón; y del otro a Jesse Pinkman (Aaron Paul), un joven dealer, ex alumno de Walter, que vive su día a día en la incertidumbre de su futuro, y seguido por la sombra de sus adicciones y problemas personales. Cuando ambos se vuelven a cruzar durante una requisa de la DEA —ya que el cuñado de Walter es agente de la organización—, deciden unir sus conocimientos y entrar en el negocio de la metanfetamina.

Fue una serie alabada por su historia, sus personajes, la visión cinematográfica de su creador Vince Gilligan, sus actuaciones excelentes desde el más protagonista hasta el más secundario y, por sobre todo, un guión excelentemente bien estructurado de comienzo a fin que se centró en, cómo lo muestra el título, mostrar el desarrollo de Walter White: desde un hombre desesperado que busca dejarle dinero a su familia antes de morir, hasta el capo más capo del negocio de las drogas; alguien egocéntrico, arrogante y despiadado, mejor conocido como Heisenberg. Cinco temporadas, sesenta y dos episodios después, el último capítulo fue transmitido en el 2013, donde la serie acabó con la muerte de Walter White y la huida de Jesse Pinkman. 

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Ganadora de dieciséis Premios Emmy, entre mejor actor principal, mejor actor y actriz de reparto y mejor serie dramática; y ganadora de dos Globos de oro, por mejor serie y mejor actor protagónico. Cinco años después, Netflix —quien tiene los derechos de transmisión de la serie— ha decidido seguir contando un poco más de la historia que ha cosechado millones de fanáticos. El Camino: una película de Breaking Bad, se estrenó ya en el plataforma, y nos cuenta qué es lo que pasó con Pinkman; además de responder algunas de las teorías más alocadas.

Un ratito más

La película comienza exactamente donde nos dejó el último episodio de la serie. Inmediatamente la historia se centra en un Jesse Pinkman que, ahora con un Walter White muerto, es el principal prófugo de la ley. Luego de buscar ayuda de sus amigos, Skinny Pete y Badger, el protagonista busca de una manera u otra desaparecer del mapa. La trama es súper sencilla, lineal y sin ningún gran sobresalto. El Camino es una película que funciona como cierre de la construcción del personaje de Jesse, la cual había quedado abierta en el final de la serie.

La pregunta principal que surge con este filme es si era necesaria o no una precuela; más con una serie con un cierre perfecto como el que tuvo, y que se caracterizó por una trama que no caía en dar vueltas innecesarias o estirarse por demás. La respuesta puede ser un no, ya que no aporta nada nuevo a todo el universo construido, ni es una nueva explosión que deja al espectador anonadado. Para nada. Esta película se centra más bien en servir como un complemento, como un paso más que no arruina lo ya hecho ni aporta grandísimos datos a la historia general, ni tiene escenas con momentos épicos.

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El Camino es especialmente un epílogo de todo el libro que fue Breaking Bad. Eso sí, sin haber seguido la serie, es una cinta difícil de disfrutar o apreciar. Es un epílogo centrado en Jesse, en su construcción como protagonista y principalmente en su psicología, una que fue enormemente vapuleada por todos los sucesos de la historia. Para esto, Vince Gilligan decidió meter flashbacks entre escenas y escenas. Unos que cuentan un poco más, y que tienen el objetivo de establecer momentos o traer a personajes que marcaron a Jesse, para bien o para mal, pero que sin dudas forman parte de lo que el protagonista es después de tanto recorrido.

La mano y ojo de Vince Gilligan es bien notoria; tanto en el guión como en la dirección.  La narrativa no se centra en grandes momentos de acción, sino más bien en pasear al público por una historia de cierre, por una especie de último episodio extendido. Hay momentos de relax, momentos dramáticos, momentos de intensidad y buena tensión y suspenso como solo Gilligan lo hacía en la serie. Puede caer por cientos momentos en un ritmo lento, pero sabe cuándo despertar, y el factor nostalgia y de empatía con el protagonista son la base del éxito de la película. 

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En definitiva, El Camino es un gran complemento o epílogo para una serie que sin dudas hizo historia, y es una de las más influyentes de la última década. Con constantes guiños, regresos y escenas centradas en pegar en la parte más emocional del público. Ni visual ni narrativamente traiciona a la esencia de la serie, vuelve a ser lo mejor que sabía hacer, y le hace justicia a un personaje importantísimo como lo fue Jesse Pinkman; además de tener a un Aaron Paul en un interpretación excelente. Un filme que no resalta en espectacularidad, y menos aún con la serie en su totalidad, pero que sirve especialmente como una gran caricia para los y las fanáticas.