Sociedad

El anfiteatro del bosque: crónica de un abandono

El anfiteatro del bosque: crónica de un abandono

Por Leonel Sánchez Alpino.

 El anfiteatro “San Martín”, ubicado en el corazón del bosque, es uno de los espacios públicos más bellos de la urbe platense. Emula las construcciones clásicas de la cultura greco-romana con gran nivel de detalle y se emplaza de forma sutil, sin generar contrastes abruptos con el verde que la rodea.

Cuenta la historia que su planificación se remonta a 1902, cuando el paseo del bosque aún se encontraba en proceso de gestación, y no se tenía la certeza de cuantas fachadas de cemento se esconderían detrás del protagonismo principal de la naturaleza. Sin embargo, como una forma de mostrar el avance del conocimiento humano incluso en el amito artístico, se decidió instalar una sala de cine.

Eran épocas donde se abrazaba el dogma de la razón y la ciencia, y colocar un edificio donde proyectar películas era considerado una forma de homenajear la idea de progreso que se pregonaba. El mismo contaba con una capacidad para 500 espectadores y funcionaba también como teatro, eso si, como casi todo en la Argentina de principios del siglo XX: estaba en manos privadas.

Cada etapa histórica deja su huella, y esto se aprecia también en el legado arquitectónico y urbanístico. En la Argentina, el momento donde con mayor fuerza floreció el concepto de lo público y la función social de la propiedad, fue durante la presidencia de Juan Domingo Perón. El caso del anfiteatro “San Martín”, es un ejemplo de ello.

En la década del cuarenta se desarrollaron una serie de obras planificadas como “arquitectura monumental del Estado”. A través de este programa, se buscaba profundizar la presencia estatal y generar espacios tendientes a la masividad: el conocimiento, las artes, los deportes, los artículos de consumo, debían estar al alcance de todos. Es así que el viejo cine del bosque pasó a la órbita del Estado y se lo demolió para inaugurar un lugar abierto al mayor número de gente posible.

En 1949 se inauguró el anfiteatro “San Martín”, la capacidad de se amplió a 2.600 personas.  Se buscó poner a disposición del colectivo una pieza que históricamente estuvo reservada para núcleos más cerrados como eran los teatros, y su estilo no fue casual: era un homenaje a los viejos anfiteatros de la edad antigua, donde el pueblo si tenia acceso universal.

Sin embargo, con el pasó de las décadas los distintos gobiernos de la provincia de Buenos Aires permitieron que un lugar con tanta historia y belleza, cayera en el abandono y el olvido. Hace años no se lo utiliza con una agenda de actividades fija y se lo pone en valor. 

Este medio visitó el predio junto al referente del Frente Renovador, José Ramón Artega, para visibilizar como se encuentra en la actualidad.

Arteaga presentó un proyecto para que el estado provincial traspase el anfiteatro al estado municipal, y que de está forma la ciudad pueda ocuparse de recuperarlo. Un anhelo de muchos vecinos.