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Dark Phoenix: un final con sabor a poco

Dark Phoenix: un final con sabor a poco

 La saga de lxs mutantes llega a su desenlace luego de casi veinte años con  la historia de Jean Grey y una revancha algo débil.

Por Maximiliano Muñoz.

Sin dudas, ningún fanáticx del cine de superhéroes puede obviar lo que significa la saga de X-Men para este universo que hoy en día se ha convertido en un subgénero propio del séptimo arte. No podríamos hablar hoy del Universo Cinematográfico de Marvel sin el antecedente que se creó con las películas de lxs mutantes. Si bien ya existían películas basadas en humanos súper poderosos como la saga noventosa de Batman, fue X-Men del año 2000, la que se implantó como un verdadero éxito de taquilla y la que predispuso de sus secuelas y precuelas lo que en la industria del cine se conocen como blockbusters. El propio Kevin Feige, quien hoy es la cabeza administrativa de Marvel Studios participó en la producción de esa película, de la que surgieron dos más formando la primera trilogía de los mutantes. Con una buena X-Men 2 (2003) y una más bien mediocre X-Men: The Last Stand (2006), también producidas por Feige. A partir de allí, muchas de las bases estaban asentadas.

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Más tarde, en el 2009 salió el filme que ampliaba el arco del mutante más famoso, el Wolverine de Hugh Jackman, con una recepción, sin embargo, negativa. Pero un año antes se habían estrenado Iron Man y Hulk, que darían inicio al UCM; y justamente este año, esta saga ha tenido un primer gran cierre. El 2019, año de finales. Dark Phoenix entra como la cuarta y última película de una serie de cintas que sirven como precuelas de la X-Men del 2000. Películas que tuvieron su inicio en el 2011 con X Men: First class, que hasta hoy en día sigue postulándose dentro de las favoritas de lxs fans. Al mismo tiempo, Dark Phoenix funciona como una especie de reintento en llevar a la pantalla grande este arco argumental de la psíquica Jean Grey -que dicho sea de paso, es de los más éxitosos de las historietas-; y esto se debe a que su productor, director y guionista, Simon Kinberg, es el que escribió The Last Stand, filme que abordaba la misma historia, pero que no fue bien recibida por la crítica.

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En este contexto, Dark Phoenix llegó con muchísimas expectativas. Además, se le suma todas las disputas más bien legales entre industrias que hicieron que su estreno se retrasara y que algunas escenas se volvieran a filmar. Esta cinta había sido planeada teniendo una secuela, que había sido confirmada por el mismo Kinberg; pero cuando Fox fue poco a poco siendo comprado por Disney, estos planes quedaron atrás. Dark Phoenix es una especie de Frankenstein; producida por Fox, distribuida por Disney. Pero en fin… ¿Esta cinta cumple como final de una saga que significa tanto para el universo cinematográfico de superhéroes? En definitiva, no lo hace. ¿Entonces es una mala película? Esta pregunta encuentra una división entre los que la odiaron y la que la disfrutaron a pesar de sus fallas narrativas. Y es que no es menor detalle que el corte original del filme haya sido de dos horas y cuarenta minutos; y el producto final que surge de la poda de escenas no supera los 120 minutos. Esto se percibe en las sensaciones finales tras salir de la sala. Dark phoenix nos deja con un sabor de boca en dónde no sabemos si nos gustó o no. Es el claro ejemplo de la pregunta “¿está buena la película?”, que tiene la respuesta de “sí… pero”. Y es que si bien la cinta tiene muchos factores bien hechos, también tiene cosas que no se lograron, y en su conjunto se inclina más hacia el lado de la balanza más bien negativo.

Desde un primer momento, hay que decir que narrativamente no está muy bien estructurada. La historia empieza con flashbacks con el momento en donde Jean Grey perdió a sus padres, y cómo terminó siendo acogida por Charles Xavier. Luego de ello vamos hacia la sinopsis principal: la protagonista –interpretada por Sophie Turner-, durante una misión de rescate en el espacio, absorbe una especie de tormenta de rayos cósmicos para salvar al equipo; de vuelta en la Tierra todo parece normal, hasta que la heroína comienza a sentir un poder en su interior que, sin embargo, no es capaz de controlarlo, y la gente a su alrededor terminará lastimada.

Este gran poder, la pone como la gran villana. O más bien la posible villana; porque en el producto final, Jean nunca termina de consolidarse como la heroína que se transforma en villana. Y esto se debe al primer gran tropezón de la cinta, el cual es que suceden demasiadas cosas, una detrás de la otra. Sin dudas, a Dark Phoenix le faltó tiempo, más desarrollo; tranquilamente, la compleja trama de los cómics se podría haber abordado de manera más equilibrada en, al menos, una cinta más. Parece que a Kinberg le quedaron cortas las dos horas que dura el filme. Un ejemplo claro y absurdo a la vez, es que decidieron sacar al personaje de Quicksilver –Evan Peters- de la cancha en la primera parte. ¿Pero con alguna excusa narrativa? Para nada, no hay un por qué; es como si de tantas cosas que tenían en la cabeza, el héroe veloz era un impedimento para que la trama avance rápido -irónicamente-; o simplemente no sabían cómo encajarlo en las escenas de acción que tenían pensadas. Otro ejemplo, siendo éste el de más peso en la película, es la poca importancia que se le da a la villana principal, o secundaria, si tomáramos en cuenta a Jean Grey. Está representada en una raza extraterrestre que viene a por el poder que Jean absorbió. Su líder es interpretada por Jessica Chastain, quien hace una buena labor como actriz, pero sin embargo, el desarrollo de su personaje termina siendo muy pobre. Tan es así que sólo se nombra una vez su nombre –Vuk- y de pasada, tan rápido que finalizada la película tendríamos que ver los créditos para saber a quién encarnaba la actriz. Su personaje sólo sirve para ser el «diablillo» detrás de la oreja de Jean Grey; la que le da malos consejos de qué hacer con tanto poder. Es el/la clásicx villanx que lx sacas y podes poner cualquier otrx que nada va a cambiar.

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La película tiene una buena dirección y estilo, y nos ofrece escenas de acción muy bien hechas, dignas para verlas en la pantalla grande. Pero queda opacada por el poco desarrollo del guion; o más bien el poco espacio que tuvo para desentrañarse. Es como si luego de una buena primera media hora, en donde nos cuentan el pasado de Jean, para después ella absorber el gran poder, y luego descubrir secretos de su pasado e ir a buscar respuestas… después de este buen inicio se siente como que todo cae en una montaña rusa que solo va en picada. No es refiriéndose a que lo hace de una manera atropellada donde nada se entiende. Todo lo contrario, a pesar de esto, Dark Phoenix en sus grandes momentos es muy disfrutable, y logra escenas magníficas. Pero esta montaña rusa se refiere a la gran cantidad de cosas que suceden, descuidando la trama principal.

Saltar de un escenario a otro; personajes que primero tienen una motivación y luego la cambian a los diez minutos; villanxs que nunca logramos conocer. Y en verdad es una lástima, porque la historia logra crear muchas cosas interesantes, como la presentación de un mundo donde lxs mutantes por fin son aceptadxs y celebradxs por lxs humanxs; o la división interna en qué hacer con una Jean Grey fuera de control; y la propia batalla interna que sucede dentro de la poderosa psíquica. Las actuaciones no están mal, resaltando la de Turner, Chastain, y James McAvoy; pero sin un guion sólido, aunque des tu mejor esfuerzo, la sensación final es otra.

En su conjunto, Dark Phoenix es una película a la que le falta espacio, y se nota las diferencias internas que hubo en su producción y desarrollo. Un guión que ofreció cosas realmente interesantes, pero que hacia el final fueron muy desaprovechadas. Visualmente cumple, y nos ofrecen grandes escenas de acción. Pero para nada funciona como el final de una saga; más bien es como un capítulo aparte, o una especie de spin-off de la trilogía de la primera generación de X-Men. No es mala, hay momentos que se disfrutan; pero le falta ese impulso narrativo que genere o dé la sensación de un final con un peso emocional aceptable. Sin dudas, una lástima debido al reparto y gran potencial que nos ofrecía la historia. Una saga que nunca ha logrado consolidarse de una manera regular, y que esperemos que con Kevin Feige a la cabeza, el UCM y un nuevo reboot, las cosas tengan un mejor futuro.