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Chernobyl: La miniserie de la que hablan todxs

Chernobyl: La miniserie de la que hablan todxs

 Las redes sociales no paran de mencionar a esta reciente producción de HBO, que con tan sólo cinco episodios ha pegado duro en la mente de muchxs.

Por Maxi Muñoz.

Con el fin de Game of Thrones (2011-19), HBO perdió una de sus series más rentables, y la que ocupó sus prioridades por casi una década. Pero como todo en la vida, se debe seguir, por lo que la cadena televisiva continúa produciendo series para llevar al público. Y una de ellas –la cual ha estrenado su último episodio este 7 de junio en Latinoamérica- ha tomado una gran repercusión en Internet, catalogándola como una de las mejores y más terroríficas series de los últimos tiempos. La base de datos en línea, IMDb (Internet Movies Database), quien reúne un conjunto de opiniones y críticas sobre cine y televisión que circulan por Internet, la ha puesto como la mejor serie de la historia hasta ahora, con un 9.7 sobre 10 de rating; esto sobrepasando a éxitos como Breaking Bad y la propia Game of Thrones.

Pero ¿es esta miniserie de cinco episodios todo lo que dicen? Yendo directo al grano, al ser una miniserie es más difícil compararla con otros productos que han tenido años de duración. Pero sin dudas, en tan pocos episodios, Chernobyl sí logra el impacto que cualquier otra serie ha logrado en muchas temporadas. En los papeles, la historia busca dar una explicación de qué fue lo que pasó el 26 de abril de 1986 en la central nuclear de Chernóbil, en ese entonces ciudad de la Unión Soviética, y hoy en día perteneciente a Ucrania. Y de una manera sencilla y escalofriante logra mostrar la que es catalogada como la peor catástrofe provocada por el ser humano, y todo lo que hubo por detrás y que por algunos años se buscó mantener en secreto.

Entonces, ¿qué ocurrió en Chernóbil?

La explosión de la central nuclear, que se llamaba Vladímir Ilich Lenin, se produjo debido a varios fallos de diseño graves y a errores humanos, cuando se estaba tratando de hacer una prueba de seguridad. Con el test se pretendía comprobar si se podía enfriar el núcleo en caso de que se perdiera el suministro eléctrico externo. Las pruebas provocaron un aumento de potencia que no se pudo frenar y que provocó un severo sobrecalentamiento tanto del núcleo como del agua de refrigeración.

A la 01.24 del 26 de abril de 1986 hubo una explosión de vapor, cuando en brevísimos instantes se evaporó toda el agua de refrigeración del interior de la vasija del núcleo. La presión se elevó repentinamente y produjo una explosión que rompió los muros de contención. Dos o tres segundos después se produjo una explosión mucho más violenta, porque el aire del exterior entró en la vasija y reaccionó con el grafito, que en el reactor se usaba como moderador de neutrones y del que había presentes 2.500 toneladas.

Esto provocó un incendio y una gran explosión, que tuvo una potencia equivalente a la de cuatro toneladas de TNT. La detonación hizo saltar la tapa del reactor, de 2.500 toneladas de peso, destruyendo el edificio del reactor, extendiendo los incendios y expulsando al exterior combustible nuclear y productos de la fisión nuclear. La explosión dejó el reactor completamente expuesto, con un incendio de grafito, lo que permitió que los residuos contaminantes ascendieran a la atmósfera y fueran esparcidos por el viento.

Al día de hoy, el número de muertos no tiene un número oficial. Cuando todo ocurrió, la Unión Soviética estableció 31 como el número de víctimas -2 operarios de la central y 29 bomberos-. Pero según otras fuentes, el número se estima entre 9 mil personas, según la OMS, y 90 mil según el grupo ambientalista Greenpeace. Lo que sí es cierto es el gran sacrificio humano que se tuvo que hacer para evitar tanto una explosión térmica como que la radiación se expanda por gran parte de Europa Oriental. Esto es algo que se plasma perfectamente en la serie que desde el minuto uno nos da la sensación de un agobio constante.

 El miedo a lo invisible

La serie por completo se maneja con un género en particular: el terror. Y esto es algo que hay que alagarles a su productor David Declerque, su director Johan Renck, y su guionista principal Craig Mazin. Siendo la radiación la amenaza presente, logran crear de una manera excelente una sensación de tensión tan agobiante que realmente da miedo. La incertidumbre en los rostros de los personajes, sumado a la ineptitud de las autoridades a la hora de establecer qué es lo que sucede, forman el combo perfecto en una historia que maneja a la perfección el “tempo” y la personalización de algo que no vemos.

Cada episodio está bien marcado en lo que quiere transmitir. Ciertamente, el primero no sólo tiene una fuerza narrativa que nos hace quedarnos helados con el inicio, sino que nos empuja a los demás capítulos que se sumergen en aguas aún más oscuras. Este primer capítulo comienza con el final: una persona de la que después nos enteraremos que es el protagonista principal, el científico Valeri Legásov -interpretado por Jared Harris, conocido por series como Mad Men- quien luego de confesar algunos secretos sobre Chernóbil a un grabador, se cuelga en su departamento. Esto marca algo fundamental; la serie nos dice “ya sabes cómo es el final, disfruta -o sufrí- con el desarrollo”. Inmediatamente todo comienza cuando ya sucedió la explosión y la incertidumbre que viene después. Vemos el miedo y la ignorancia juntos. Sabor a metal, rostros enrojecidos, vómitos. Es lo que nos demuestra que algo está mal. Y al mismo tiempo aparece la soberbia de las autoridades, tanto de la central nuclear como de políticos, que en pos de creer que la Unión Soviética no puede equivocarse, se hunden cada vez más en un agujero donde casi fue imposible salir.

Con el segundo episodio, nos adentramos a conocer a nuestro protagonista, junto con los otrxs dos: el vicepresidente del Consejo de Ministros, Boris Shcherbina, interpretado por Stellan Skarsgård; y la científica Ulana Khomyuk, interpretada por Emily Watson. Esta última fue un personaje creado para unificar a un grupo de científicos que acompañó a Legásov en la vida real, quien fue la cabeza fundamental a la hora de encontrar soluciones. Este capítulo nos adentra en los planeamientos de lo que se tendría que hacer para solucionar las cosas, con futuros posibles -si no se frenaba el reactor- tan escalofriantes como la radiación misma; y aún más destructivos.

Ya el tercer episodio nos sumerge en descubrir de quién fue la culpa. Y hay una clara crítica a la burocracia gubernamental y a una nación que era soberbia desde hace mucho. También nos muestran una sub-trama enfocada en Lyudmilla IgnatenkoJessie Buckley-, visitando a su marido en el hospital, quien era uno de los bomberos que habían trabajado la primera noche, y una de las personas que más absorbieron la radiación. Y aquí, de una forma cruda y directa -como la serie trata el tema durante todos los capítulos- se nos muestra las consecuencias directas sobre el cuerpo humano.

Los últimos episodios tratan de lo que pasó después de que todas las labores terminaron. El cuarto capítulo nos muestra todo lo que se tuvo que hacer después de calmar al reactor. Con escenas realmente duras de ver, centrándose en el sacrificio de miles de personas que desde el minuto uno sabían que la exposición a la radiación ya los condenaba. El quinto y último, nos adentra en el juicio que vino posteriormente, en la búsqueda de culpables, en la impunidad y en cómo la mentira puede generar catástrofes.

En síntesis, Chernobyl cumple con muchas de las expectativitas que se le adjudicaron. No es la mejor, porque con cinco episodios poco se puede comparar; pero que logra chocar emocionalmente, lo hace. Un guion donde no falta ni sobra nada. Una fotografía realmente hermosa y escalofriante a la vez, por lo cruda y realista. Una serie que encontró la manera perfecta de generar miedo de aquello que no se ve, o de aquello que aún no sucedió. Hay dos o tres escenas que son dificilísimas de ver, y que pueden hasta conmover a cualquier fan del cine gore. Sin dudas, una historia que marca dos cosas: una crítica al Estado, y una especie de homenaje a las incontables muertes y sacrificios que Chernóbil género. Una serie con actuaciones muy bien ejecutadas y una dirección y ambientación –como el uso de un zumbido aplastante en las escenas de suspenso- que te deja con la piel de gallina. Chernobyl es la miniserie que nadie debería perderse.