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Capitana Marvel: una superhéroe en un mundo de hombres

Capitana Marvel: una superhéroe en un mundo de hombres

Por Maximiliano Muñoz

 El universo cinematográfico de Marvel se prepara cada vez más para el fin de una etapa -y el comienzo de otra-. Luego de Infinity War, Marvel Studios pondría la vara tan alto que solo su continuación, a estrenarse en poco más de un mes, sería capaz de superarla. Pero en el medio le quedaron dos películas a las que trató de formas muy diferentes. Cuando se estrenó Ant-man and The Wasp, ésta pasó silenciosa, sin pena ni gloria. Desapercibida por muchos, hasta por el propio Disney, quien no le depositó tanto énfasis en su marketing; solo su escena post-créditos sería de importancia para la saga. Pero la historia de una nueva heroína a quien se le dio un muy fugaz vistazo en el final de Infinity War, sería bastante diferente. Es que para el preludio de Avengers, la nueva Capitana Marvel, desde antes de su estreno, se presentó detrás de las cámaras como la clave para lo que se vendrá.

     Esto bien lo supo Marvel Studios, quien con la mente en preparar todo para Endgame, puso mucho en la promoción de Capitana Marvel. Y para esto, usó una jugada que ya le había servido con Black Panther. Y es que la película del primer héroe de color también se anticipó a otra de gran importancia como lo fue Infinity War. Con un uso de frases con cargas valorativas políticas, se buscó resaltarla como una película que pondría a la cultura africana en escena -algo que tiene su larga historia en Estados Unidos-. Este marketing, su importancia política en un Hollywood cada vez más enfrentado con las políticas de Trump, y el propio diseño de producción con la que se abordó, fueron la fórmula para siete nominaciones en los Oscar (de los cuales obtuvo tres).

     El lugar donde puso el foco Marvel estaba vez fue en el empoderamiento femenino, pensando también en una sociedad donde el movimiento feminista ha vuelto a crecer de tal manera que muchos sociólogos ya lo catalogan como la cuarta ola. También hay que tener en cuenta que, desde hace algunos años, las actrices del cine y televisión comenzaron a visibilizar situaciones desde diferencias salariales hasta explícitos acosos sexuales, que día a día se viven en la industria (expresado en el movimiento #MeToo). Poniendo ejemplos más claros podemos nombrar la disputa que dio la actriz Lauren Cohan -protagonista de The Walking Dead- contra la cadena AMC, que en pleno 2018 le pagaba una ínfima parte en comparación a los elevados sueldos de sus dos coprotagonistas masculinos; o lo mismo sucedió con la actriz Gal Gadot, de quien se reveló que se le pagó 300 mil dólares por su papel de Wonder Woman, contra los 14 millones que recibió Henry Cavill por interpretar a Superman. En una sociedad que por muchos años se hizo la vista gorda hacia estas cuestiones es algo que pegó muy duro, para bien; y esto fue -y es- una cachetada para muchos grupos de personas con pensamientos más conservadores y cerrados.

 La personificación de la mujer en el cine siempre ha sido encajada dentro de un estereotipo. Desde conceptos básicos como la mujer en apuros; pasando por protagonistas femeninos que solo servían como intereses amorosos de protagonistas hombres; por sexualizaciones fuera de lugar; y llegando a relatos de acoso sexual fuera y delante de las cámaras. Tan sólo recordemos el relato de Maria Scheider sobre la película “El último tango en París”, de Bernardo Bertolucci, donde contó cómo en una escena de violación, tanto el director como el actor protagónico Marlon Brando, modificaron el guion, agregando una lubricación anal real, a la que la actriz no había accedido. La francesa por mucho tiempo lo calló, debido a su corta edad (19) y a las dos importantes figuras del cine que tenía adelante.

La mujer siempre fue representada como el sexo más débil. Hermosa, histérica, siempre en constante rivalidad con otra mujer, femenina, fácil. Si era fuerte siempre caía ante los brazos de un hombre. La mujer con ideales feministas terminaba catalogada como una clase de loca, alterada; con esto no es necesario irnos tan lejos, ya que encontramos el ejemplo del personaje de María Elena Fuseneco en la famosa serie argentina, Casados con Hijos. Todo esto, con el transcurrir de los años se vuelve natural, de sentido común. Lo vemos todos los días, lo asumimos, lo creemos así. Desde los hombres hasta las propias mujeres. Y en este aspecto, la sociedad ha abierto los ojos, y desde ciertos sectores se busca cambiarlo. Y este cambio, como ya se dijo en muchos lados –pero no está mal repetir- es intrínsecamente cultural. Es un cambio de paradigma, del concepto sobre el rol de la mujer en cualquier ámbito. Y esto incluye a un género que siempre estuvo protagonizado por hombres como lo es el de superhéroes.

Muchos seguidores del UCM se vieron enojados a niveles hasta absurdamente personales en las redes sociales luego del marketing que comenzó Marvel Studios. A esto se le suma una actriz como Brie Larson que no es de guardarse nada, y es conocida por ser una crítica dura de la exclusión de la mujer en el mundo periodístico del cine, y de los propios acosos sexuales dentro de él. Acusando de panfleto feminista a la cinta, las amenazas de boicot crecieron. Pero no quedó en simples comentarios de disgusto hacia un Marvel que vendía a un superhéroe como el más poderoso sin siquiera  haberse estrenado la película –algo que podía ser más entendible-; sino que las redes se llenaron de comentarios machistas, violentos y burlones hacia la actriz y hacia el propio feminismo.

Sin embargo, a fin de cuentas los números son otros, ya que Capitana Marvel ha recaudado 455 millones de dólares tan solo en su primer fin de semana, quedando toda amenaza detrás de una pantalla. Es una sociedad donde es cierto que las grandes empresas buscan resaltar por lo llamado “políticamente correcto”, pero que igualmente el status quo está cada vez más amenazado por movimientos sociales y culturales que día a día visibilizan con tanto ímpetu a los que fueron puestos en segundo lugar o directamente silenciados por muchos años. A pesar de todo, luego de su estreno, el filme demostró agruparse entre lo “genérico” del mundo Marvel, más allá de tener a la primera mujer en protagonizar una de sus películas.  Pero aún así incomodó, se hizo sentir. Y está bien que lo haga, que rompa con lo “normal”. Y citando algo que la misma Capitana Marvel le dice al villano en la pelea final de la película. “No tengo nada que demostrarte”. Ella simplemente es la más poderosa. Ella es.