Sociedad

Cannabis medicinal: lo que no sabías

Cannabis medicinal: lo que no sabías

 Por Félix Zabaleta. 

El cannabis es una planta de crecimiento anual originaria de las colinas del Himalaya que ha sido utilizada por años con fines medicinales, industriales y recreativos. Se han encontrado rastros de fibra de cáñamo en China que avalan esta hipótesis y le dan el carácter de primera planta cultivada con fines no alimenticios de la historia. Para dar un ejemplo de la trascendencia que ha tenido este cultivo en la historia, la primera Biblia fue impresa sobre papel de cáñamo, y las velas que llevaron a Cristóbal Colón a América también estaban fabricadas con este material.

La planta del cannabis es una auténtica máquina de producción de compuestos biológicos. Sus flores sintetizan más de 100 compuestos que son exclusivos de esta planta y que se llaman cannabinoides, aparte de terpenos y flavonoides, que también tienen propiedades médicas, aminoácidos y vitaminas. El principal compuesto psicoactivo del cannabis es el THC (Delta – 9 – tetrahidrocannabinol), y también el principal agente terapéutico. Junto al CBD (cannabidiol), el otro compuesto activo importante de la planta pero que no tiene efecto psicoactivo, son los compuestos que hasta el presente más se han estudiado y a los que se les atribuyen más usos médicos, aunque no son lo únicos con propiedades terapéuticas.

Y, ¿qué son los cannabinoides? Los cannabinoides son compuestos de naturaleza lipídica (como las grasas y los aceites), de los cuales hay dos tipos: fitocannabinoides, es decir, provenientes de las plantas (Cannabis sativa) y endocannabinoides, es decir, los cannabinoides presentes en los organismos animales. Sí, esto quiere decir que los humanos, al igual que la mayoría de los animales, producimos endocannabinoides que tienen efectos fisiológicos en el organismo.

Es por esto que el cannabis es una medicina. Hace tan solo dos décadas se descubrió lo que hoy se conoce como Sistema Cannabinoide Endógeno (SCE), un sistema presente en nuestro organismo de señales químicas y receptores de cuyo uso depende que se produzca una cierta acción. Esto es, dentro de nosotros llevamos cannabinoides que se acoplan a unas proteínas específicas llamadas receptores para cannabinoides (RCB) para modular procesos fisiológicos concretos. De hecho, el sistema endocannabinoide es un sistema complejo cuyo papel principal es regular la homeostasis del organismo, esto es, restaurar el equilibrio endógeno, de ahí la importancia del estudio de los cannabinoides en la medicina moderna.

Los receptores sobre los que se acoplan los endocannabinoides son, principalmente, los llamadores receptores CB1 y CB2. Los cannabinoides actúan en el cerebro como neurotransmisores: esto es, como sustancias encargadas de transmitir la información entre neuronas para conseguir efectos fisiológicos específicos. Sin embargo, el SCE actúa de maneras particulares. Por ejemplo, en  los accidentes cerebro vasculares, los endocannabinoides actúan modulando la actividad neuronal para reducir el daño.

Los receptores CB1 se encuentran distribuidos principalmente por todo el cerebro, en el sistema nervioso periférico (neuronas sensoriales, simpáticas y parasimpáticas) y también, aunque en menos cantidad, en órganos periféricos. Los receptores cerebrales CB1 modulan las funciones encargadas de la motivación y la cognición, están presentes y activos en las fases tempranas del desarrollo embrionario, lo que indica que tienen un papel importante en el desarrollo neuronal y parecen jugar un papel clave en procesos madurativos. Por el contrario, los receptores CB2 se encuentran localizados en tejidos periféricos, principalmente  en el sistema inmunitario. Es posible que los receptores CB2 se encarguen de la protección del organismo cuando se producen procesos inflamatorios.

La amplia distribución de los receptores cannabinoides en el organismo humano es, precisamente, lo que hace que el cannabis y los cannabinoides, no siendo ninguna panacea y, por que lo que sabemos, no curando ninguna enfermedad, permitan actuar sobre la sintomatología de muchas enfermedades, desde padecimientos del sistema nervioso como el Alzheimer, la epilepsia y el dolor neuropático, hasta enfermedades del sistema inmunológico e inflamatorias como la esclerosis múltiple y la artritis.

Hoy día hay numerosos métodos para extraer los cannabinoides de la planta, en una forma concentrada, que se pueden ingerir de diferentes formas: fumados, vaporizados, en forma de tintura, cocinados en alimentos, en gotas sublinguales, en cremas, aceites, etc. Tampoco es ya necesario utilizar la planta fumándola, con todos los riesgos respiratorios que ello conlleva, sino que hay instrumentos como los vaporizadores que permiten evaporar los cannabinoides y consumirlos sin necesidad de quemarlos.

Ha habido un largo desarrollo en la industria medicinal del cannabis. Por poner un ejemplo, existe una empresa holandesa, llamada Bedrocan, que cultiva diferentes variedades de marihuana para su venta en farmacias dentro del programa de cannabis medicinal holandés. Se trata de variedades, cada una con diferentes proporciones de THC y CBD, estandarizada, libres de contaminantes y cumpliendo normativa europea de GMP (Buenas Prácticas de Manufactura) que sirven para obtener cannabis de grado médico (MGC). Lo que hace años se consideraba una utopía, esto es, disponer de marihuana de calidad farmacéutica estandarizada, es hoy día una realidad de la que se benefician numerosos pacientes en toda Europa.

¿Cómo funciona el Cannabis en nuestro cuerpo?

En la planta del cannabis se han identificado más de 100 fitocannabinoides. Los que se encuentran en mayores cantidades, y por eso los más estudiados hasta el momento, son el THC (delta – 9 – tetrahidrocannabinol) y el CBD (cannabidiol), que son también de los que mejor se conocen sus propiedades terapéuticas.

De todos los cannabinoides conocidos, los que han demostrado ser psicoactivos hasta el momento, son el THC y el CBN. Sin embargo, la psicoactividad del cannabis no depende de la cantidad de THC que contiene, sino de las relaciones entre THC y CBD. Así, por ejemplo, una variedad de cannabis que tenga un 15% de THC y un 5% de CBD (relación de 3:1) será menos potente que otra variedad que contenga, por ejemplo, sólo un 5% de THC y un 1% de CBD (relación 5:1).

Esta es la razón, sumado al hecho de que el CBD contrarresta la psicoactividad del THC sin contrarrestar sus propiedades médicas, de que por ejemplo, el Sativex, fármaco preparado a base de cannabis, contenga una relación 1 a 1 de THC y CBD. 

La forma más habitual de consumir cannabis es fumando las flores de marihuana o la resina, aunque, desde un punto de vista médico, la forma de inhalar cannabis recomendada es utilizando un vaporizador, nunca fumándola. También hay preparados farmacéuticos en forma de comprimidos y de gotas. Cada una de estas formas difiere en cuanto a rapidez de acción del fármaco, efectos psicológicos y duración de los mismos. La dosis de THC para obtener efectos leves por vía fumada es de 5 mg y de 10 mg por vía oral. Dosis superiores a los 20 mg por inhalación o 70 mg por vía oral pueden dar lugar a efectos muy intensos. Las dosis de CBD, sin embargo, son variables, y pueden ser usadas para tratar los trastornos de ansiedad y de tipo epiléptico y para disminuir los efectos adversos producidos por el THC.

A nivel terapéutico el THC posee una serie de efectos útiles (por ejemplo, sobre el dolor, los espasmos, las náuseas en procesos de quimioterapia, en trastornos neurodegenerativos como la esclerosis múltiple y la inflamación, entre otros). Por su parte, el CBD carece de psicoactividad, actúa como antipsicótico y antidepresivo, no afecta los procesos de memoria y posee propiedades anticonvulsivantes y antiepilépticas, antieméticas y ansiolíticas y fomenta el sueño, pudiendo ser usado en trastornos del sueño. Así mismo tiene propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras y puede reducir la percepción del dolor. Quizá el efecto más interesante del CBD es que contrarresta la psicoactividad del THC, sin contrarrestar sus propiedades médicas, lo cual hace a los preparados que contienen THC y CBD mejor tolerados. Por último, se ha observado también que el CBD disminuye los síntomas relacionados con la fobia social y los síntomas psicóticos.

¿En qué enfermedades ha demostrado el Cannabis utilidad?

El sistema cannabinoide endógeno es un sistema de regulación del equilibrio neuronal, lo cual abre numerosas posibilidades de intervención farmacológica por medio de cannabinoides en el tratamiento de enfermedades neuronales.

Quizá donde más evidencia hay del papel beneficioso de los cannabinoides es en la Esclerosis Múltiple, en la cual ha demostrado reducir los temblores y la rigidez muscular. También en la Corea de Huntington y la enfermedad de Parkinson, enfermedades que traen alteraciones del movimiento,el CBD y el THC podrían ser útiles por sus acciones anti inflamatorias y antioxidantes. Otras enfermedades neuronales en las que han demostrado eficacia son: Alzheimer, Esclerosis lateral amiotrófica y epilepsias infantiles. En esta última se ha popularizado mucho su uso, debido a la mejoría clínica que induce y el perfil bajo de efectos secundarios que muestra.

Sin embargo, el dolor crónico es la principal patología por la que los enfermos hacen uso del cannabis medicinal, tanto en los programas de cannabis medicinal autorizados como de forma automedicada. Con respecto a una muestra de 628 usuarios de marihuana medicinal en Canadá, el dolor estaba entre los tres principales síntomas. El 72% de los pacientes refirieron que la marihuana fue siempre útil y el 24% que lo era frecuentemente. De ellos, casi el 80% refirió que la marihuana tenía menos efectos secundarios que el resto de los fármacos. 

Hasta el momento, se han realizado ensayos clínicos tanto con marihuana como con diferentes cannabinoides naturales y sintéticos en los que han participado más de 1000 pacientes, mostrando eficacia en diferentes tipos de dolor crónico, siendo la mayoría de los estudios con pacientes de dolor neuropático.

Por último, existen cada vez más estudios clínicos, investigaciones basadas en encuestas y casos anecdóticos, que muestran cómo en pacientes con dolor crónico en tratamiento con opiáceos, el uso de marihuana les permite reducir las cantidades de opiáceos que toman.

Conclusiones

Es toda esta evidencia y toneladas de información obtenida en las últimas décadas, junto con la imperante necesidad que se hace evidente en la mala terapéutica de una variedad de enfermedades oncológicas, del dolor y neuronales las que hacen necesario, desde una perspectiva de Salud Pública, disponer de buenas prácticas de producción y manufactura de distintas formulaciones que respondan a las diferentes vías de administración requeridas así como de cannabinoides aislados de producción farmacéutica que estén en condiciones legales de comercialización.

Fuente: Informe Cannabis Medicinal; México unido contra la delincuencia. Dra Raquel Peyraube y Dr José Carlos Bouso.