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Aquaman: ¿Cómo hacer que un héroe sea épico?

Aquaman: ¿Cómo hacer que un héroe sea épico?

El pasado 13 de diciembre se estrenó la película en solitario de Aquaman, el superhéroe poco valorado dentro del mundo de DC, pero que de la mano de Jason Momoa ha logrado pisar fuerte.

Por Maximiliano Muñoz

Este diciembre las salas de los cines recibieron a una película no tan esperada: Aquaman. No tan esperada, por la poca fama que DC comics está teniendo en el cine, en comparación con su principal competidor; Marvel Studios, quien este año estrenó una insuperable Infinity War, y hace poco reveló el tráiler de la cuarta entrega de los Avengers titulada Endgame. Pero Aquaman tenía dos factores que podían traer algo diferente a este universo de superhereos. Primero, la dirección estuvo a cargo de James Wan. El director es muy conocido dentro del cine de terror, al dirigir películas como  Dead Silence, El Conjuro1 y 2, Insidious, y gran parte de la saga de Saw. Esta película quedaba totalmente fuera del género que se sabe Wan conoce muy bien, por lo que fue una apuesta de parte de Warnes Bros. en convocar a este director.

En segundo lugar, darle mucha más fuerza al héroe que habla con los peces; hay que pensar que este siempre tuvo un papel secundario dentro del mundo de los comics y series de televisión. Arthur Curry -el nombre detrás del seudónimo- nunca logró captar la atención del público, por lo que su historia no es demasiado conocida, como si lo es la de Batman o Superman. Pero con la llegada de Jason Momoa al papel –actor neozelandés que había interpretado al letal Khal Drogo en la serie Game of Thrones- el nombre de Aquaman logró subir un par de puntos más con respecto a sus colegas. La Liga de la Justicia (2017) nos presentó a un Arthur Curry rudo, fuerte, carismático, guerrero y por sobre todo, y usando una jerga argentina, canchero. Esta película no escatima nada, y no sólo repite la misma personalidad, sino que al ser 143 minutos de sólo él, la figura de Aquaman queda muchísimo más exaltada y poderosa.

La película se desarrolla tras los acontecimientos de la La Liga de la Justicia. Arthur Curry vive con su padre en Maine, lucha con piratas modernos, toma cerveza artesanal, camina en cámara lenta, y siempre tiene su cabellera revuelta y despeinada. El film se reserva los primeros minutos para explicar el origen de Arthur: el es un hijo bastardo de Atlantis, el reino perdido bajo el océano; su madre es la reina que una vez escapó de un matrimonio arreglado, y conoció al guardián del faro de Maine. Los dos se enamoraron y tuvieron a Arthur, quien solo estuvo con su madre de pequeño, hasta que soldados de Atlantis volvieron a buscar a su reina. Esto lo hacen en menos de quince minutos, y los guionistas rápidamente nos meten en la trama principal. Esto es un punto bueno de la película; ya sabemos quién es Aquaman, y no se ponen a explicar durante una hora toda su historia, van al grano. Arthur es convocado por una princesa de uno de los reinos de Atlantis –ya que se dividió en siete con la muerte de su antiguo Rey-, Mera, interpretada por Amber Heard, quien le dice que su medio hermano quiere tomar el trono y encabezar una guerra contra la superficie.

La premisa de la película y su desarrollo es muy simple, y hasta a veces, llena de clichés de películas de superhéroes: un meta-hombre con poderes extraordinarios, con un medio hermano malvado, un mentor, un interés romántico, la lucha por un trono y el objetivo de salvar uno o más reinos. Se le suma el ingrediente de la madre que fue desterrada por traición –interpretada por Nicole Kidman- que se dice que murió, pero para el espectador es obvio que no, y al final reaparece y se reencuentra con su hijo. Arthur comienza siendo algo arrogante, pierde una primera batalla con su medio hermano (Patrick Wilson, actor que trabajó en varias películas con Wan), va a buscar un artefacto súper poderoso que le dará poder ilimitado, y en el camino aprende a ser un héroe de verdad; hay momentos breves de humor, vuelve al reino que una vez lo despreció, hay una batalla épica, un beso con la protagonista femenina, vence a los malos, y se transforma en rey.

Todo es muy simple, los guionistas no se esfuerzan demasiado en entrar en argumentos e historias complicadas y van directo a la acción. Esto puede deberse a las críticas negativas que El Hombre de Acero (2013) y Batman vs Superman (2016), donde el guion trató de buscar historias rebuscadas, dramas de más y volvieron a las películas un aburrimiento de dos horas. Esto lograron modificarlo con Wonder Woman (2017), que considero la mejor película de este universo hasta ahora. Aquaman tiene eso, simpleza. Es básica. Por lo tanto, en ningún momento se hace lenta, y le dan al público lo que fue a ver: una película de superhéroes. De vez en cuando, entre escena y escena aparece una donde nos explican algo chiquito de la juventud de Arthur, como conoció de sus poderes o de su entrenamiento con su mentor (Willem Dafoe). Y casi todos los diálogos son concisos y nos cuentan la trama o algún dato relevante. Esto, sin embargo, tiene también su lado negativo. Los personajes no tienen desarrollo alguno, todos cumplen una función. Empiezan teniendo una personalidad, y terminan con la misma. Hasta el mismo Arthur Curry cae en esto; su desarrollo de personaje es casi nulo, por lo que la parte narrativa de la película y la interpretación de los actores no es lo suficientemente explotada.

A pesar de todo, Aquaman no es mala. Es una gran película de acción, una que sigue una fórmula clásica para que todo sea épico y espectacular. Diálogos épicos, poses épicas, entradas épicas con miradas desafiantes, música épica, peleas muy bien coreografiadas cada diez minutos de película, cámara lenta y una batalla final ultra violenta y, por supuesto, épica. Se puede decir que los guionistas y el director siguieron alguna especie de fórmula de «epicidad», o de «cómo hacer a un héroe poderoso», y no se arriesgaron a más.

En conclusión, el nombre de Aquaman queda muy bien parado con esta película, aunque Warnes Bros. le debe al público un filme equilibrado. Hasta ahora hicieron o, una película con demasiada historia y poca acción como Batman vs. Superman, o una llena de momentos épicos y poca historia como Aquaman. Todavía se hace muy difícil no compararla con Marvel Studios, que si pudo encontrar ese equilibrio en sus películas, y esta es una de las razones de por qué Infinity War funcionó tan bien. Esto es algo que Warner Bros. y Dc comics tendrán que aprender con historias futuras.