Espectáculos

Animales Fantásticos 2: Los Crímenes de Grindelwald

Animales Fantásticos 2: Los Crímenes de Grindelwald

La segunda entrega de la saga de cinco películas del Wizarding World que funcionan como precuela a Harry Potter, sedujo con sus tráilers previos pero deja una sensación de que abandona a los espectadores.

Por Manuel Hutchins 

Si la primera tuvo como escenario la ciudad de Nueva York en 1926, en esta la acción se muda al viejo continente, más precisamente a París y Gran Bretaña. La película comienza seis meses después del final de Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, con el mago tenebroso, Gellert Grindelwald (Johnny Depp), encarcelado en la prisión que controla el Ministerio de Magia norteamericano; allí encerrado espera a ser trasladado a Europa para responder por los crímenes cometidos allí. Es durante ese traslado que sucede la fuga de Grindelwald, con una pequeña demostración de lo bravo que puede ser el mago escandinavo usando la Varita de Sauco.

En Gran Bretaña tenemos a Newt Scamander (Eddie Redmayne), el zoólogo que finalmente ha publicado su libro sobre la fauna mágica pero que tiene negada la visa para viajar al exterior debido a los problemas causados en su visita a Norteamérica. Conoceremos a su hermano mayor, Theseus (Callum Turner), quien además de trabajar como Auror en el Ministerio de Magia, está comprometido en matrimonio con Leta Lestrange (Zoë Kravitz), la misma que de joven tuvo con Newt una historia amorosa. En la audiencia con las autoridades del ministerio para que le devuelvan su permiso de viajes, se entera de que Credence Barebone (Ezra Miller), el niño poseído por el Obscurus de la primera película, sobrevivió y se encuentra en París en busca de sus orígenes biológicos; la presencia del muchacho en la capital francesa es el motivo por el que Grindelwald se encuentra también allí, ya que sigue considerando al joven como un arma de incalculable valor para llevar a cabo su revolución fascista contra los muggles.

Por último, dentro del trío de protagonistas principales de la película, volveremos a Hogwarts para encontrar a un joven Albus Dumbledore (Jude Law), que además de enseñar Defensa contra las Artes Oscuras a los alumnos del colegio, en secreto se contacta con una red de aliados y amigos de toda Europa para mantenerse al tanto de los movimientos de Grindelwald. Entre esa alianza se encuentra Newt, al que le encarga la misión de ir a París a buscar a Credence para salvarlo del mago oscuro y por ende, ir contra él también. Hasta aquí lo que se necesita saber para lo que será el desarrollo de la trama de más de dos horas de cinta. Ahora hilamos fino en otras cosas.

El universo Potter, un guiño necesario

Esta segunda parte no sólo cobra un tono más oscuro en su relato, sino que además contiene muchas más referencias a los libros que a las películas del mago más famoso. Si bien hay personajes que vuelven a aparecer, como el caso de las hermanas Goldstein, Tina y Queenie (Katherine Watherson y Alison Sudol respectivamente) o Jacob Kowalski (Dan Fogler), el Nomaj que se enamora de la menor de las hermanas, también veremos a Nagini (Claudia Kim), uno de los siete futuros Horrocrux de Lord Voldemort y a un viejo amigo de Dumbledore, el alquimista creador de la piedra filosofal, Nicolas Flamel, interpretado por Brontis Jodorowsky; a estos se le sumará un nuevo listado de animales mágicos.

Si la primera tuvo como misión ser la carta de presentación del mundo mágico antes de Potter, en esta oportunidad se esperaba ver cómo Gellert Grindelwald comenzó a agrupar seguidores en lo que sería el ascenso de su figura como líder de la amenaza a la comunidad no mágica y a cualquier mago que se interpusiera en el camino para llevar a cabo sus ideas radicales. ¿Lo consigue? Sí y no. La obsesión por encontrar a Credence sigue siendo su objetivo principal y en el final de la película se sabrá por qué; aunque el número de simpatizantes empieza a incrementarse, la trama tiene demasiados arcos argumentales dentro de la historia y no es ese el problema, sino que todos ellos convergen en el desenlace y son resueltos en menos de quince minutos lo cual deja con la sensación de que ese final abierto está tirado un poco de los pelos. Dentro de la cinta, veremos historias del pasado en Hogwarts entre Leta Lestrange y Newt, así como la rivalidad de él y su hermano mayor; Credence en busca de sus verdaderos padres, la explicación de la naturaleza de Nagini, la histérica relación entre Tina y Newt y la intervención de Flamel en esta resistencia coordinada por Dumbledore.

Aunque sin dudas la más importante de todas es la trama del pasado, presente y futuro común entre los dos mejores magos del mundo: Albus Dumbledore y Gellert Grindelwald. Todos aquellos que leyeron las novelas van a buscar eso en la película. Eso es lo que interesa. Por lo demás todo muy lindo, pero la gente quiere esa historia, que en definitiva es la que sostiene esta precuela que terminará en 1945 con el duelo en el que Albus derrota a Grindelwald y gana la Varita de Sauco. Pero antes de llegar a eso -faltan casi veinte años en la cronología de la película-, van a suceder muchas cosas en el medio.

Los personajes y la trama

¡Este Dumbledore sí se puede ver! Jude Law parece haber nacido para este personaje o por lo menos interpretarlo como las novelas lo describen. Al fin podrán ver al mago que se debió  haber visto en la saga de Harry Potter: homosexual, elegante, poderoso, con una inteligencia superior y siempre varios pasos adelante del resto. Así es Albus y con Law empezamos a ver todo eso, que llega a reparar lo hecho por Michael Gambon a partir de Harry Potter y el Prisionero de Azkaban. El hombre bueno, con secretos familiares ocultos, la culpa por las pérdidas de su adolescencia y un pasado al que va a tener que enfrentar en algún momento, si es que quiere poner fin a los planes de Grindelwald. Así de complejo es el profesor Dumbledore, que es lo mejor de esta película sin lugar a dudas, aunque no tenga en esta ocasión mucho tiempo dentro de la cinta.

El Grindelwald de Depp no está mal pero todavía no llega a ser el malo que se espera de él, con la categoría suficiente para estar a la altura de Dumbledore. Se sabe que sus ideas coinciden con las que años después va a predicar Voldemort -prevalencia de la pureza de la sangre, los muggles forzados al servilismo de los magos-, y si bien se encuentra en pleno proceso de reclutamiento de sus seguidores, sus discursos no suenan como deberían. ¿De qué sirve ocultar las verdaderas intenciones, cuando se sabe que los fanáticos Sangre-Pura son magos y hechiceras de ideas radicales? Tal vez en su afán por captar otros adeptos es que aún no muestra todas sus cartas, pero tampoco es que hay demasiado que ocultar. Dos cosas buenas dentro de la interpretación del actor es que por fin se despega de los mohines de su pirata Jack Sparrow y gracias a eso construye una identidad temeraria la cual acompaña con un look que homenajea a David Bowie.

Da la sensación de que Newt es el personaje que menos crece en la película. Su seguridad en el trato con las bestias lo desequilibra en las relaciones con sus pares, dejándolo como un personaje demasiado infantil, al menos para encarar las responsabilidades que Albus pone encima suyo. Si bien no es un personaje temerario, tampoco es temeroso de los peligros que pueda llegar a sufrir en el camino. La obsesión por encontrar a Credence y ayudarlo con el Obscurus no es sólo de él, sino que -y aquí es donde se hace referencia a los libros- Dumbledore también tiene sus razones para evitar que Grindelwald llegué al muchacho antes que ellos.

 

El resto del elenco hace sus aportes pero de una forma superficial y tal vez se deba a que los arcos argumentales que van apareciendo en la trama son demasiados y terminan resolviéndose en los últimos diez minutos de película. Hay personajes que bien podrían no haber estado y la historia no se hubiera visto perjudicada. En resumen, no es una producción mala, pero podría haber sido mucho mejor. Lo que deberían tener en cuenta los realizadores son las estupideces que se hicieron con películas como Harry Potter y el Misterio del Príncipe, donde por elegir contar una historia de adolescentes enamorados, dejaron sin explorar el pasado de Tom Riddle antes de convertirse en Lord Voldemort, que a las claras resulta siempre mucho más interesante. Esperemos que esta saga no cometa el mismo error.