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¿A pedido de papá?

¿A pedido de papá?

Por Leonel Sánchez Alpino

Para el ciudadano medio, aquel que se tiene que levantar todos los días para ir a trabajar y sacrificarse en la rutina muchas veces agobiante de la jornada laboral a fin de poder mantener a la familia e intentar progresar de a pasitos, definitivamente este no fue un buen año. De un plumazo le quitaron los subsidios: luz, gas, agua, todo lo indispensable se disparó por las nubes mientras los sueldos apenas subieron en un porcentaje mínimo; a su vez, la megadevaluación fijada durante el primer mes del gobierno de Cambiemos (alrededor del 40 %) generó un incremento tal de los precios que este 2016 esta cerrando con una inflación anual del 45%, ¿donde quedó aquella afirmación del actual Ministro de Finanzas cuando en noviembre de 2015 aseguraba con total soltura que “quitar el cepo no llevaría a un aumento de precios”?.

Pero como si lo anterior fuera poca cosa, aún hay más. Complementariamente al ajuste en las tarifas y el descalabro en la relación salario-costo de vida, la administración de Mauricio Macri determinó una reforma estructural en la política impositiva.

Si bien el IVA viene siendo desde hace años la columna vertebral de la financiación del Estado, antes el esfuerzo de las clases medias y los sectores menos pudientes era compensado con el cobro de retenciones a los exportadores (cerealeras, mineras, etc.), como así también a los bienes de lujo, generando un sistema de impuestos que buscaba una mayor justicia social a la hora de tributar (el que más tiene, más paga). Sin embargo, desde principios del corriente año dicha concepción seria echada por tierra: se eliminaron las cargas impositivas sobre los grandes grupos exportadores -que en su mayoría están concentrados en un pequeño puñado de empresas y ganan millones-, se quito la presión fiscal sobre los bienes de lujos, sencillamente se le dio “vía libre” a los ricos para hacerse más ricos, mientras los municipios PRO aumentaban las tazas impositivas sobre el vecino común y corriente (siendo La Plata uno de los casos).

Ahora bien, ello tampoco fue suficiente para quienes hoy ocupan la Rosada. Puesto que tras efectivizar el blanqueo de capitales pensado para que los grandes evasores puedan reingresar algunos de los dolares que fugaron sin declarar y que el Estado les “indulte” la actitud, recientemente por decreto presidencial se determinó que en el pueden ingresar también familiares de los actuales funcionarios (chan).

Si cualquier vecino tiene problemas para pagar sus obligaciones fiscales, difícilmente encuentre el amparo de un estado que le resulta cada vez más ausente (ausente para ayudarlo, claro). Pero Franco Macri, por citar solo un ejemplo, tendrá total libertad para movilizar al país millones de dolares que mantuvo oculto vaya uno a saber cuanto tiempo en paraísos fiscales extranjeros, sin el más mínimo reclamo gubernamental por haber desfinanciado al estado por todos esos años (lease: menos escuelas, menos hospitales, menos inversión en lo que beneficia al conjunto de la población).

Foto: Archivo de La Nación.