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Renovado

Renovado

 

Gimnasia venció a San Lorenzo por 1 a 0 en un encuentro de carácter amistoso jugado en el “nuevo gasómetro”. El gol tripero lo convirtió  Nicolás Ibáñez que continua con su racha goleadora.

Buena presentación del equipo de Alfaro que sirve para esperar con gran expectativa el inicio del torneo.

 

Por Matías Ravara

 

Y Gimnasia ganó y gustó. Después de mucho tiempo el conjunto platense coronó una victoria con un nivel de juego que se podría calificar como de bueno a muy bueno.

Incansablemente se ha descripto  que al equipo de Gustavo Alfaro le faltaba futbol, que era un plantel limitado, que no tenia creadores de juego, como también así se ha criticado la manera de plantear los partidos al DT, alegando cierta mezquindad al desarrollar los encuentros.

Pasaron casi dos meses desde que el recién electo presidente Gabriel Pellegrino tuvo una charla con este medio, donde el mandatario  no dudó en afirmar que era una preocupación del cuerpo técnico lograr encontrar ese funcionamiento tan anhelado por todo el mundo gimnasista y para ello le solicitaron incorporar un “armador de juego que venga, se coloque la camiseta y juegue”.

Cabe mencionar que dentro del plantel se encuentra Lucas Lobos, jugador de gran calidad pero que acarrea algunos problemas físicos.

La idea del entrenador oriundo de Rafaela era poder juntar ese refuerzo que llegara y formar una sociedad con “lobitos”.

De esta manera se sumó Brahian Aleman al conjunto mens sana que acarreaba una cierta inactividad de su anterior equipo, la Liga de Quito.

Con el correr de los entrenamientos se fue poniendo a punto tanto física como futbolísticamente hasta llegar al último amistoso “formal” antes que inicie el torneo.

La cita era con San Lorenzo en el estadio Pedro Bidegain con solo público del local, en lo que a priori se presentaba como un partido bisagra para saber donde se encontraba parado el conjunto albiazul.

Gimnasia formo con Arias; Oreja, Coronel, Guanini y Licht; Perdomo y Faravelli; Ibáñez, Aleman y Carrera; Mazzola.

 

Comienzo con mucha presión pero con altibajos en la última línea

 

El comienzo del partido encontró al equipo local intentando hacerse dueño del balón empujado por sus seguidores, de la mano de Ávila, Botta y un siempre peligroso Blandi, el equipo de Aguirre parecía más cerca de abrir el marcador.

Tal es así que tras un córner con posterior rechazo de Maxi Coronel, el juvenil Ávila ejecutó un zurdazo que parecía tener destino de gol, pero   Martin Arias despejo de forma espectacular.

La presión del conjunto de Boedo era ayudada por ciertos desacoples defensivos de los de Alfaro que intentaban presionar bien arriba y a diferencia del torneo anterior, achicando líneas hacia adelante.

En clara contraposición de los del medio se encontraban los defensores triperos que no se adelantaban lo necesario, generando así un gran hueco que aprovechaban los medios azulgranas.

Pero esa situación no habría de durar mucho. El DT ordenó a los defensores poner más atención y adelantarse en el campo 15 metros; de esta manera el lobo cerró espacios sin perder de vista el arco rival.

No tardarían en llegar las chances para el visitante. La primera fue para Aleman que vio adelantado a Navarro y realizo un disparo muy bueno, lo cual obligó a dar una mejor respuesta al ex arquero albiazul que rechazó por arriba del travesaño.

Pasaban los minutos y el enlace tripero se hacía cada vez más dueño del balón, manejando los hilos de su equipo y del partido.

Promediando los 14 minutos otra vez apareció Aleman en acción donde envió un centro de derecha para que Ibáñez cabeceara al gol, pero justo apareció Navarro para soplarle el festejo al conjunto de las diagonales.

Sin dudas era un partido entretenido, donde Gimnasia estaba mucho mejor parado y agresivo que su par de Boedo.

Cerca de los 30 minutos el zurdo Aleman ejecutó un tiro libre con mucha rosca que parecía abrir el marcador pero la pelota se fue besando al ángulo derecho blaugrana.

De ese mismo saque de arco vino una chance clara para el local: tras un avance por izquierda Bautista Merlini envió un centro que no llego a despejar Guanini que peinó el esférico, dejó mal parado a Licht, situación que aprovecho Nicolás Blandi que recibió y sin girar remató potentemente dejando sin chances al portero tripero que por suerte vio como se salvaba su meta ya que el balón se estrelló en el travesaño.

Gimnasia tuvo un par de arremetidas más pero falto un toque de precisión a la hora de ejecutar el pase final.

 

Lo ganó con inteligencia

 

La etapa final parecía comenzar de la misma forma que la primera, con el conjunto local haciéndose dueño del balón y el visitante intentando achicar para adelante.

La diferencia estuvo en que esta vez Coronel volvió a ser el patrón de la defensa como antes de lesionarse. El central tripero ordenó a sus compañeros y dieron el paso adelante, cortando todos los espacios del equipo de Aguirre y cortando su circuito de juego.

Al conseguir este objetivo el lobo fue por más. No solo se conformó con romper sino que lo hizo pensando en atacar con velocidad y de forma punzante el arco rival. De esta manera los medios robaban y rápidamente cedían el balón para dejar mal parada a la defensa cuerva, descubriendo así los grandes problemas en el retroceso que tenían.

En esos términos Gimnasia fue muy superior. Demostró ser un equipo “vivo, despierto, atento y agresivo” como hacía rato no se veía.

Llegaron varias jugadas donde el elenco albiazul podría haber abierto el marcador, pero las manos y la rapidez de Navarro pudieron más que Mazzola.

Pero de tanto ir llego el premio para los de Alfaro. Transcurrían 14 minutos de esta etapa final cuando Aleman (dueño y señor de las pelotas paradas) ejecutó un muy buen córner que aprovecho de manera brillante Nicolás Ibáñez a ganarle en el salto a Fernando Belluschi y romperle el arco a Navarro.

El conjunto tripero se adelantaba en el score y era justo ya que había hecho grandes méritos para anotarse en el tanteador.

El tiempo transcurría y el lobo no sufría ningún tipo de sobresaltos, manejaba con criterio la pelota mediante la dupla Perdomo-Faravelli que realizaron una muy buena labor; es más, el once mens sana podría haber anotado algún tanto que liquidara el encuentro pero el esfuerzo realizado por algunos jugadores y los 36° de temperatura no lo permitieron.

Tomó nota de esto Alfaro y se dispuso a realizar cinco cambios en 15 minutos, mandando a la cancha a Imperiale por Carrera, Erik Ramírez por Mazzola,  Botinelli en lugar de la figura de la cancha Brahian Aleman, ingresando a “chirola” Romero por Faravelli y por último a Contín por Ibáñez.

El equipo siguió buscando el arco rival. Tal es así que el ingreso de Botinelli le dio cierto aire al ataque visitante y contó con sendas chances para aumentar pero otra vez la figura de Navarro impidió el grito albiazul.

El lobo tenía el partido controlado, solo faltaba esperar el final del encuentro, pero San Lorenzo es un equipo grande y nunca da un partido por perdido.

Fue en busca del empate el “ciclón” que con el ingreso de Bergessio tuvo un poco más de peso ofensivo, pero no terminaba de encontrar los caminos, totalmente cerrados por las figuras de Oreja, Coronel, Guanini y Licht que formaron un gran bloque defensivo controlando cada avance de los de Boedo.

Pero esto es futbol y pareciera que Gimnasia no puede ganar sin antes sufrir. Ya en tiempo de descuento  tras un centro de Ortigoza, Arias le ahogo el gol a “lavandina” Bergessio y luego se quedo con un cabezazo de Paulo Díaz.

El árbitro del encuentro Hector Palleta pitó el final del encuentro donde el elenco tripero se volvió victorioso del gasómetro y con el ánimo por las nubes no solo por ganarle a uno de los mejores equipos del futbol argentino de la actualidad, sino por la forma en que lo hizo.